Somos mucho más que nuestros problemas

No imposible

A las cosas que nos preocupan hay que reconocerles la importancia que poseen, pero no más. Sobrevalorarlas las convierte en dolorosas. Para evitar eso, nos debería consolar la paz de haber hecho todo lo posible para que lo que nos pesa salga adelante. Y así se logra lo más difícil: que los problemas reconozcan que quienes han de sufrirlos son aún más importantes que ellos.

¡Buen Adviento!

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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