Oda a la complementariedad

 

Complementariedad

 

El sol y la luna se hicieron amigos el día en que, al comprobar el sol que la luna reflejaba sus rayos sobre el lado sombrío de la tierra, comprendieron que juntos estaban iluminando todo el planeta. Una estrella, inmensa y con luz potente, y un satélite, diminuto y opaco, captaron así que sus diferencias eran una complementariedad… No estaría mal tomar nota de ella.  ¿Y si nuestras desemejanzas fueran nuestra mejor coartada para el encuentro? Mientras lo intentamos, el sol y la luna seguirán poniendo luz en medio de la oscuridad que nos impide ver que somos complementarios.

¡Feliz final de Adviento!

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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