Spa para nuestro interior

Spa para el interior

Cuídate. Inténtalo. Ese cuidado está en tus manos, no en las de otros. Tus sentimientos necesitan de tu escucha. Tus pensamientos, de tu reflexión. Tus deseos profundos, de tu alma. Rotura, riega, siembra y abona tu propia tierra. No la explotes hasta secarla. De tu ternura contigo depende la alegría que puedes verter al mundo. Así que, por favor, busca tiempo para visitarte frecuentemente por dentro y hacer de tu soledad un hogar para ti y para quienes te quieren. Alguien te espera para ayudarte en ello: tú mismo.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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