Sentir lo que soy…

Soy lo que soy

He sufrido mucho con mi deseo de sentirme siempre bien. Continuamente me insistía en que no me entristeciera, ni aburriera, ni preocupara. Un día me convencí de que ese deseo era un tirano: ahogaba parte de mi yo y mi historia. Desde entonces intento escuchar mis penas. Les suelo decir que tienen sitio en mi casa, porque son parte de ella. Y cuando las veo sentadas junto a mis alegrías en torno a la mesa, no es exactamente que esté mejor, pero sí tengo la sensación de que ya no me pregunto si me siento bien o mal. Me basta con sentir… cuanto soy.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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