Alegrías cotidianas

Felicidad cotidiana

Frecuentemente me sentía acomplejado de mis alegrías cotidianas. Me parecían pequeñas e insignificantes. Envidiaba a quienes salvaban bosques, descubrían planetas, erradicaban enfermedades y apagaban guerras. Hasta que un día supe que cuando cuido la vida, me atrevo a lo nuevo, sano una herida y doy un abrazo, en el fondo, hago lo mismo que los grandes de este mundo… Lo cierto es que ahora frecuentemente me siento orgulloso de mis alegrías cotidianas. Por más que las miro, ninguna me parece ya pequeña ni insignificante.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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