Amor y verdad… déjalos volar 

Paloma libre

Los niños, en la plaza, corren tras las palomas, que revolotean y se alejan. Pero luego regresan y comen el alpiste de sus manos, hasta levantar rápido otra vez el vuelo al ser perseguidas de nuevo. Los miro y me veo reflejado en ellos cuando deseo atrapar para mí la verdad y el amor. Ambos extienden entonces sus alas y toman altura. Desde arriba, me recuerdan que son libres, no míos. Y al reconocerlo, me pacifico y vuelvo a verlos junto a mí…, como las palomas que juegan con los niños en la plaza.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

Anuncios