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Centro Loyola de Canarias

Un espacio de encuentro para el diálogo entre la fe, la cultura y el trabajo por la justicia

mes

julio 2018

Fiesta de San Ignacio de Loyola

Su vida nos sigue inspirando

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El 31 de julio de 1556 moría en Roma nuestro Padre y Maestro Ignacio. Siglos después, cientos de hombres y mujeres dispersos por toda la faz de la tierra, nos unimos en un solo coro para dar gracias al buen Dios de la Vida por el maravilloso regalo que ha dado a la Iglesia en este hombre que un día, en el Valle del Urola de su natal Loyola en el País Vasco, se entregara del todo a su Rey Eternal.

El legado de Ignacio es inconmensurable…

Detrás de las breves páginas de los Ejercicios, de su Diario Espiritual, de sus innumerables cartas, de su Autobiografía hay un cúmulo de intuiciones espirituales que hoy nos siguen ayudando a buscar la voluntad de Dios para cada uno de nosotros sin determinarnos por aquellas cosas que nos roban la libertad, opacan nuestros sueños y nos secuestran el sentido.

Detrás de esas palabras encontramos al hombre que supo leer con lucidez la condición humana y los avatares de la sociedad de su tiempo y que nos regaló, en el discernimiento, la clave para auscultar con corazón creyente la vida.

Detrás de esas palabras encontramos al compañero de camino, al peregrino que supo juntar a otras y otros para que, “en Compañía”, nos pusiésemos a trabajar por un mundo mejor, un mundo construido al modo de Jesús en donde el amor y el servicio, más que dos palabras, son un estilo de vida.

Detrás de esas palabras descubrimos un hombre fuerte, tenaz, con unas dotes para el gobierno indudables que han hecho que su modo de proceder, el liderazgo ignaciano, sea valorado por muchos.

Detrás de esas palabras encontramos una sabiduría que solo puede venir de Dios. Casi 500 años de su paso por el mundo y sus enseñanzas sobre el corazón humano parecen salir de los manuales de la psicología más contemporáneos.

Detrás de esas palabras encontramos al hombre enamorado de la Iglesia y que nos enseña a “sentir” con ella con fidelidad creativa en los momentos de gloria o en las horas bajas y lúgubres.

Esto y mucho más es Ignacio. Gran regalo de Dios para quienes encontramos en su espiritualidad una fuente y un camino para acercarnos a Dios.

A todas y todos los que hoy nos han colmado de felicitaciones… gracias… Sobre todo Gracias!!!

Javier Castillo Rodríguez, sj

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Un espacio para la reflexión

La grandeza de lo ordinario

Raíces

Detrás de una gran alegría suele venir una rutina insulsa. La experiencia dice que es necesaria para asentar lo bueno que nos ha sucedido. Lo importante, para serlo, ha de convertirse en ordinario. La conclusión es fácil de sacar entonces: toleremos el tiempo, sobre todo el que pasa lentamente. Porque, aunque no se note, estamos creciendo hacia abajo. Es lo que hacen los árboles con el sol: lo transforman en raíces…

Francisco José Ruiz Pérez, sj

 

El milagro del compartir

ECOS DE LA PALABRA

Reflexiones sobre el Evangelio de Juan 6, 1-15 (17º Domingo del Tiempo Ordinario del Ciclo B – 29 de Julio de 2018)

Ordinario 17 B

 

Un espacio para la reflexión

El fin del silencio

Diálogo

Nada es mudo. Hasta las cosas difíciles que te pasan tienen su mensaje. Si quieres que te lo digan, no les preguntes por qué te suceden justamente a ti. Pídeles mejor que te ayuden a ser más humano. Enseguida notarás que empiezan a indicarte con gestos y palabras tu camino de compasión hacia el dolor que viven los otros. Se acabó entonces el silencio: en el sufrimiento nuestros monólogos están llamados a ser diálogos. Así se demuestra, en efecto, que incluso el dolor tiene algo que decirnos…, porque nada es mudo.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

 

Sinfonía pastoral: misioneros generosos y disponibles

ECOS DE LA PALABRA

Reflexiones sobre el Evangelio de Marcos 6, 30-34 (16º Domingo del Tiempo Ordinario del Ciclo B – 22 de Julio de 2018)

Ordinario 16 B

Un espacio para la reflexión

¡En el equilibrio está la virtud!

Equlibrio cabeza-corazón

Corazón y cabeza discuten frecuentemente en el patio interior de nuestra casa. Pero su pelea no apaga la simpatía que se profesan. Saben que ni la pasión ni la inteligencia, por sí solas, aciertan para sacar lo mejor de nosotros. Buscan en la otra lo que no tienen. Porque amar, lo que se dice amar, sólo se puede razonablemente; y razonar, lo que se dice razonar, sólo se puede amorosamente. Ánimo entonces: aunque se enfaden entre sí, tu corazón y tu cabeza llegarán a la paz que les dictará su secreta amistad.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

Ejercicios Espirituales en Los Lagares

EE Julio 2018

El pasado lunes, 9 de julio, terminó la primera tanda de 8 días de Ejercicios Espirituales de este verano en la Casa de Espiritualidad “Los Lagares” acompañados por Javier Castillo, sj.

13 ejercitantes, nueve provenientes de Gran Canaria y cuatro de Tenerife, se dieron cita en Los Lagares para escuchar la voz de Dios que, como un susurro suave, les habló al corazón.

La casa, como es pequeña, ha favorecido el clima de silencio para la oración y para que se vivieran esos días en un clima de amistad y comunidad de amigos y amigas en el Señor.

Desde aquí reconocemos con agradecimiento el esmero de Pino Alonso para hacer muy agradable la estancia en Los Lagares aunque, no pocos, salimos con unos kilos de más.

La próxima tanda de Ejercicios de ocho días, orientada por Vicente Marcuello, sj., será del 16 al 24 de septiembre de 2018. Os rogamos apuntaros con tiempo para asegurar la plaza en centroloyolalp@gmail.com

Evangelizar al estilo de Jesús

ECOS DE LA PALABRA

Reflexiones sobre el Evangelio de Marcos 6, 7-13 (15º Domingo del Tiempo Ordinario del Ciclo B – 15 de julio de 2018)

Ordinario 15 B

Un espacio para la reflexión

¡Hola, soledad!

Soledad

Quedé con ella, como siempre, a la misma hora. Habló mucho. Nada nuevo: sus quejas, algún trauma, el sabor fresco de un par de alegrías, su esperanza frágil. No se dejaba interrumpir. Sabía de sobra lo que me iba a continuar diciendo, pero no me importaba que lo repitiera. Nos despedimos hasta el día siguiente y nos dimos un abrazo. Mientras la veía irse, notaba por dentro qué bien me hacía que mi soledad quisiera pasear conmigo y me contara sus cosas, como siempre, a la misma hora.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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