¡En el equilibrio está la virtud!

Equlibrio cabeza-corazón

Corazón y cabeza discuten frecuentemente en el patio interior de nuestra casa. Pero su pelea no apaga la simpatía que se profesan. Saben que ni la pasión ni la inteligencia, por sí solas, aciertan para sacar lo mejor de nosotros. Buscan en la otra lo que no tienen. Porque amar, lo que se dice amar, sólo se puede razonablemente; y razonar, lo que se dice razonar, sólo se puede amorosamente. Ánimo entonces: aunque se enfaden entre sí, tu corazón y tu cabeza llegarán a la paz que les dictará su secreta amistad.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

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