El fin del silencio

Diálogo

Nada es mudo. Hasta las cosas difíciles que te pasan tienen su mensaje. Si quieres que te lo digan, no les preguntes por qué te suceden justamente a ti. Pídeles mejor que te ayuden a ser más humano. Enseguida notarás que empiezan a indicarte con gestos y palabras tu camino de compasión hacia el dolor que viven los otros. Se acabó entonces el silencio: en el sufrimiento nuestros monólogos están llamados a ser diálogos. Así se demuestra, en efecto, que incluso el dolor tiene algo que decirnos…, porque nada es mudo.

Francisco José Ruiz Pérez, sj

 

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