La grandeza de lo ordinario

Raíces

Detrás de una gran alegría suele venir una rutina insulsa. La experiencia dice que es necesaria para asentar lo bueno que nos ha sucedido. Lo importante, para serlo, ha de convertirse en ordinario. La conclusión es fácil de sacar entonces: toleremos el tiempo, sobre todo el que pasa lentamente. Porque, aunque no se note, estamos creciendo hacia abajo. Es lo que hacen los árboles con el sol: lo transforman en raíces…

Francisco José Ruiz Pérez, sj

 

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