Su vida nos sigue inspirando

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El 31 de julio de 1556 moría en Roma nuestro Padre y Maestro Ignacio. Siglos después, cientos de hombres y mujeres dispersos por toda la faz de la tierra, nos unimos en un solo coro para dar gracias al buen Dios de la Vida por el maravilloso regalo que ha dado a la Iglesia en este hombre que un día, en el Valle del Urola de su natal Loyola en el País Vasco, se entregara del todo a su Rey Eternal.

El legado de Ignacio es inconmensurable…

Detrás de las breves páginas de los Ejercicios, de su Diario Espiritual, de sus innumerables cartas, de su Autobiografía hay un cúmulo de intuiciones espirituales que hoy nos siguen ayudando a buscar la voluntad de Dios para cada uno de nosotros sin determinarnos por aquellas cosas que nos roban la libertad, opacan nuestros sueños y nos secuestran el sentido.

Detrás de esas palabras encontramos al hombre que supo leer con lucidez la condición humana y los avatares de la sociedad de su tiempo y que nos regaló, en el discernimiento, la clave para auscultar con corazón creyente la vida.

Detrás de esas palabras encontramos al compañero de camino, al peregrino que supo juntar a otras y otros para que, “en Compañía”, nos pusiésemos a trabajar por un mundo mejor, un mundo construido al modo de Jesús en donde el amor y el servicio, más que dos palabras, son un estilo de vida.

Detrás de esas palabras descubrimos un hombre fuerte, tenaz, con unas dotes para el gobierno indudables que han hecho que su modo de proceder, el liderazgo ignaciano, sea valorado por muchos.

Detrás de esas palabras encontramos una sabiduría que solo puede venir de Dios. Casi 500 años de su paso por el mundo y sus enseñanzas sobre el corazón humano parecen salir de los manuales de la psicología más contemporáneos.

Detrás de esas palabras encontramos al hombre enamorado de la Iglesia y que nos enseña a “sentir” con ella con fidelidad creativa en los momentos de gloria o en las horas bajas y lúgubres.

Esto y mucho más es Ignacio. Gran regalo de Dios para quienes encontramos en su espiritualidad una fuente y un camino para acercarnos a Dios.

A todas y todos los que hoy nos han colmado de felicitaciones… gracias… Sobre todo Gracias!!!

Javier Castillo Rodríguez, sj

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