¡Hay más motivos para reír que para llorar!

Risas

Hoy me reuní con todas y cada una de mis alegrías y mis penas. Les dije que estoy dispuesto a escucharlas sin dejar atrás a ninguna. Pero con una condición: han de aceptar que distinga qué felicidades y tristezas son importantes, y cuáles, no. Entendieron la razón de ello: saber la diferencia ayuda mucho a descubrir que, si lo piensas bien, hay más motivos para reír que para llorar.

Francisco José Ruiz Pérez, sj