Padis Mesa Redonda

¿Quién dijo que todo está perdido?

yo vengo a ofrecer mi corazón,

tanta sangre que se llevó el río,

yo vengo a ofrecer mi corazón.

 

No será tan fácil, ya sé qué pasa,

no será tan simple como pensaba,

como abrir el pecho y sacar el alma,

una cuchillada del amor.

Aunque es probable que estos versos del cantante argentino Fito Páez no estén grabados en la memoria de muchos de los asistentes a la última sesión del ciclo de conferencias “Claves para acercarnos, conocer y comprender la realidad de la diversidad sexual”, he querido abrir con ellos este resumen pues siento que recogen los sentimientos de quienes participamos en la Mesa Redonda sobre “Diversidad sexual y realidad eclesial”. No es fácil la tarea de normalizar, tanto en la sociedad como en la Iglesia, la presencia de la diversidad sexual, pero, cuando se ofrece el corazón se abre una enorme puerta para la esperanza de tal manera que podemos decir: “¿quién dijo que todo está perdido?”

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