¡No te quejes tanto!

Dejar de quejarse

Siempre se conoce a alguien con más motivos justificados que nosotros para quejarse de la vida. Anímate y renueva entonces dos compromisos. Primero: guerrea contra la fantasía de suponer que a los demás les va mejor que a ti. Segundo: quiere a ese que, necesitado de consuelo, aún te pregunta cómo estás y tiene el detalle de escuchar paciente tus muchos menos motivos justificados para quejarte de la vida.

Francisco José Ruiz Pérez, sj