Bienvenidos los porqués

Los porqués

Si por mí fuera, respiraría hondo y descansaría dentro de mí, donde nada superficial quitara la paz. Pondría allí una silla, una ventana al mar y la brisa de la tarde. Me sentaría a contemplar cómo vuelan fuera los porqués de cuanto pienso, digo y hago. Presiento que acabarían entrando y posándose a mi vera. Me aclararían otra vez qué es lo importante y espantarían agobios y miedos. Así que lo he decidido: ¡invitaré a mis porqués a que pasen más tiempo por su propia casa!

Francisco José Ruiz Pérez, sj