• Alentados por el Espíritu de Jesús – Vigilia de Pentecostés 2019

Pentecostés 2

Introducción

El centro del cristianismo es una persona: Jesucristo; y el sentido de nuestra vida como cristianos pasa por poner los ojos en Él para conocer su vida, amarle, dejar que sus palabras iluminen nuestros pensamientos y que nuestros deseos y proyectos se vayan conformando con los suyos.

En este itinerario, personal y comunitario, necesitamos la ayuda del Espíritu, el mismo Espíritu que recibieron los apóstoles de la Iglesia naciente y que hoy Jesús Resucitado sigue derramando sobre nosotros para que podamos conocerle, para que anime nuestro caminar creyente y renueve nuestro compromiso cristiano. Como nos dice la Escritura, “Nadie puede decir: ‘¡Jesús es Señor!’, si no es por el Espíritu Santo”. (1 Cor 12,3)

Canto: El Espíritu del Señor

El Señor os dará su Espíritu Santo;

ya no temáis, abrid el corazón,

derramará todo su amor.

Él transformará hoy vuestra vida,

os dará la fuerza para amar.

No perdáis vuestra esperanza,

Él os salvará.

Él transformará todas las penas,

como a hijos os acogerá,

abrid vuestros corazones a la libertad.

Fortalecerá todo cansancio

si al orar dejáis que os dé su paz.

Brotará vuestra alabanza,

Él os hablará.

Os inundará de un nuevo gozo

con el don de la fraternidad.

abrid vuestros corazones a la libertad.

Oración

Dios Padre,

que por el acontecimiento salvador de Pentecostés

llenas de vida y misericordia a tu Iglesia, extendida por todas las naciones;

derrama tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra

y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus hijos e hijas,

aquellas mismas maravillas

que obraste en los comienzos de la predicación apostólica.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

  1. Mirar a Jesús

Nos acercamos a Jesús porque queremos crecer como personas, porque deseamos ser sus discípulos y porque, en nuestro mundo, solo seremos apóstoles de la Buena Noticia si nos parecemos a Él. Cada vez que nos acercamos, cada vez que escuchamos sus palabras y contemplamos su vida, nos encontramos con una novedad, con una revolución de valores; se nos abren caminos nuevos, diferentes, inéditos; caminos que son profundamente humanos y divinos, tanto para la vida personal como social. Hoy, en este nuevo Pentecostés, acerquémonos a Él, contemplémosle, escuchémosle.

(En este momento encendemos el cirio)

Lector 1:

La propuesta de Jesús era subversiva respecto a los valores que sus contemporáneos daban por sentado. Él hablaba de poner la otra mejilla en lugar de vengarse, de amar a los enemigos en lugar de odiarlos, de hacer el bien a quienes nos odian, de bendecir a quienes nos maldicen y de perdonar hasta setenta veces siete.

Lector 2:

“Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo, diente por diente.’ Pero yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiere ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiere para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt 5, 38-45).

Lector 1:

Lo que entonces se daba por supuesto era que Dios había bendecido a los ricos con la riqueza y que por eso eran afortunados. Pero Jesús proclamó todo lo contrario.

Lector 2:

Jesús miró a sus discípulos y les dijo: “Dichosos vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis” (Lc 6, 20-21).

(Breve momento de silencio e interiorización – Música suave)

Lector 3:

Jesús defendió incondicionalmente que todos los seres humanos somos iguales en dignidad y en valor. Trató a los ciegos, a los cojos, a los marginados y mendigos con tanto respeto como a quienes gozaban de un alto estatus y se negó a aceptar que las mujeres y los niños tuvieran menos importancia o fueran considerados inferiores.

Lector 4:

Por aquel entonces “se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante. Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: ‘El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante’” (Lc 9, 46-48).

Lector 3:

Jesús vivió en un tiempo en que el pueblo judío esperaba la inminente llegada de un Mesías que restauraría el reino tanto tiempo esperado, y se especulaba sobre ello: ¿habría alguna intervención divina milagrosa? ¿Serían derrotados los romanos? ¿El Mesías entraría triunfal en Jerusalén con su ejército? Pero Jesús defraudó todas las expectativas humanas, dándoles un vuelco. Para Jesús el Reino era ya una realidad presente. Él veía el reino como el Reino del Padre amoroso.

Lector 4:

“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos… El padre dijo a sus criados: ‘Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies… Comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado’” (Lc 15, 11-31).

(Breve momento de silencio e interiorización – Música suave)

Lector 1:

Jesús no era un Mesías conquistador y triunfante. Él iba a triunfar siendo conquistado, arrestado, golpeado, humillado y clavado en una cruz como un esclavo rebelde o un criminal común.

Lector 2:

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo… Se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en una palangana y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido” (Jn 13, 1-5) … Y les dijo: ‘Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis’” (Jn 13, 14-15). En otro momento les había dicho: “El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará” (Lc 17,33).

Tiempo para compartir:

 ¿Qué recuerdo de Jesús, de sus palabras, de su modo de vivir,

llena de luz y sentido mi vida?

Oración

JESÚS:

me convence tu divinidad sin poder,

me atrae tu corazón manso y humilde, a todos abierto,

me seduce tu amor a los pobres, pequeños y marginados,

me imanta tu imagen de un Dios Padre de infinita misericordia,

me conmueve tu fidelidad a ti mismo hasta la muerte,

me subyuga tu fuerza profética para denunciar abusos de poder e hipocresías,

me desarma tu silencio e indefensión ante los poderes que te acusan y condenan,

me aterra tu grito desde la cruz: “¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?!”

me estremece tu petición de perdón para tus mismos verdugos,

me da vida saber que, desde hace veinte siglos, sigues resucitando

en el corazón de multitud de mujeres y hombres de buena voluntad,

que buscan sinceramente el bien y la verdad;

me alienta el calor de tu cercanía,

buen Hermano, que nos acompañas en el camino de llegar a ser, cada uno,

libres y felices, de acuerdo con la voluntad amorosa del Padre.

Jesús: divino en tu inmensa Humanidad.

Jesús: humano en tu desnuda Divinidad.

Canto: Amor, querer e interés

Para encontrarte saldré

del amor que me encierra,

del querer que me aísla,

del interés que me ciega.

  1. Mirar el mundo con los ojos de Jesús

¿Cómo nos mira Jesús? ¿Cómo mira nuestro mundo? ¿Qué dice? ¿Qué hace? Es haciendo como Él como podemos ser luz y sal, buena noticia.

No vamos a realizar una mirada completa y exhaustiva de la realidad de nuestro mundo, solo vamos a acercarnos a algunas realidades que son un signo, un signo de nuestro tiempo; y lo hacemos sabiendo que Dios nos interpela a través de ellas.

Deseo de espiritualidad

Lector 5:

Hoy muchas personas se sienten inseguras. Parece que todas las noticias son malas: guerras, asesinatos, violencia, catástrofes naturales… Además, todas las tradiciones culturales, que antes ofrecían certeza y seguridad, se están desintegrando lentamente, también la tradición cristiana tal como la hemos conocido. Ante todo esto los sentimientos de inseguridad son inevitables.

Lector 6:

Esta situación está llevando a muchas personas a desear encontrar sentido profundo para sus vidas, a tomar conciencia de la necesidad de espiritualidad para dar profundidad a la vida, para romper la frontera de lo puramente material. Y muchas personas lo buscan al margen de las instituciones religiosas, a las que encuentran viejas, dogmáticas y autoritarias.

Ante esta realidad, ¿qué nos dice Jesús?

(Breve espacio de silencio – Música suave)

Crisis del individualismo

Lector 7:

El mundo occidental sostiene que una persona únicamente consigue identidad y felicidad si se separa de los demás y es autosuficiente. Es el individualismo. Pero sus resultados son: soledad, falta de amor, infelicidad, desigualdad y pobreza, destrucción de la tierra…

Lector 8:

Pero hoy está surgiendo una conciencia creciente de que el individualismo es psicológica, social, política, económica, espiritual y ecológicamente destructivo. Hoy ha alcanzado un punto crítico y sería natural y posible que diéramos un salto hacia el deseo de unidad, comunidad y amor.

Ante esta realidad, ¿qué nos dice Jesús?

(Breve espacio de silencio – Música suave)

Globalización desde las personas

Lector 5:

La globalización contra la que muchas personas protestan actualmente es la globalización de una cultura económica: el capitalismo neoliberal que impone una visión de la vida completamente materialista y que sostiene como principio la supervivencia de los más fuertes; una cultura que invade y anula otras culturas y que hace que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Lector 6:

Pero este poder económico y cultural tiene cada día más contradicciones. La crisis económica que aún muchas personas padecen es una de ellas. Al mismo tiempo y casi de modo silencioso, se está desarrollando el poder de la paz, de la compasión, de la misericordia y de la justicia. Está naciendo la globalización de la compasión hacia las víctimas, la globalización de los movimientos por la paz y por la justicia.

Ante esta realidad, ¿qué nos dice Jesús?

(Breve espacio de silencio – Música suave)

Pentecostés 1Canto: No adoréis a nadie

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

NO ADORÉIS A NADIE,

A NADIE MÁS,

NO ADORÉIS A NADIE,

A NADIE MÁS,

NO ADORÉIS A NADIE,

A NADIE MÁS QUE A ÉL.

Porque sólo Él nos puede sostener,

porque sólo Él nos puede sostener.

Porque sólo Él nos da la libertad,

Porque sólo Él nos da la libertad 

  1. Seguir a Jesús hoy

Tiempo para compartir:

 ¿A qué nos está llamando hoy el Espíritu?

¿A qué nos sentimos enviados?

Credo

Como escuchábamos al inicio de la vigilia: “nadie puede decir: ‘¡Jesús es Señor!’, si no es por el Espíritu Santo” (1Cor 12,3). Ahora, sabiendo que es el Espíritu es quien ora en nosotros, hagamos nuestra profesión de fe

Yo creo solo en un Dios,

en Abbá, como creía Jesús.

Yo creo que el Todopoderoso

creador del cielo y de la tierra

es como mi madre

y puedo fiarme de él.

Lo creo porque así lo he visto

en Jesús, que se sentía Hijo.

Yo creo que Abbá no está lejos

sino cerca, al lado, dentro de mí,

creo sentir su Aliento

como una Brisa suave que me anima

y me hace más fácil caminar.

 

Creo que Jesús, más aún que un hombre

es Enviado, Mensajero.

Creo que sus palabras son Palabras de Abbá

Creo que sus acciones son mensajes de Abbá.

 

Creo que puedo llamar a Jesús

la Palabra presente entre nosotros.

Yo solo creo en un Dios,

que es Padre, Palabra y Viento

porque creo en Jesús, el Hijo

el hombre lleno del Espíritu de Abbá.

De José Enrique Ruiz de Galarreta, sj

Símbolo – compromiso

Os invitamos a encender en el cirio pascual la vela que os hemos entregado al iniciar la Vigilia y, los que queráis, podéis compartir una palabra que resuma lo que os lleváis como “llamada del Espíritu” escuchada en esta Vigilia.

Canto final: Magnificat (Taizé)

Magnificat, magnificat,

magnificat anima mea dominum.

Magnificat, magnificat,

magnificat anima mea.

  1. Bendición

Lector 1:

Que Dios, Padre bueno, que el día de Pentecostés iluminó las mentes de sus discípulos derramando sobre ellos el Espíritu Santo, nos alegre con sus bendiciones y nos colme de los dones del Espíritu.

Lector 2:

Que Cristo, el Señor, que envió a sus discípulos a anunciar el Evangelio, nos haga conscientes de la misión que hemos recibido, nos fortalezca en los momentos de dificultad, nos mantenga vigilantes en el servicio a los hermanos, impulse nuestra vida comunitaria y avive nuestra esperanza.

Todos:

Que el mismo Espíritu Santo que de manera admirable se posó sobre los apóstoles encienda hoy su fuego en nuestros corazones y nos haga testigos del amor de Dios en el corazón del mundo.

Versión para imprimir – Vigilia de Pentecostés 2019

  • Confirmaciones del Colegio San Ignacio – 14 de junio de 2018

El pasado 14 de junio la Iglesia de San Francisco de Borja se arregló con sus mejores galas para acoger la celebración de la Confirmación de 11 jóvenes del Colegio San Ignacio vinculados a los grupos En Todo Amar y Servir – ETAYS y Mag+s. La celebración, presidida por el Obispo de Canarias, Don Francisco Cases Andreu y concelebrada por los jesuitas de la comunidad presentes ese día en la isla, fue un momento lleno de la gracia y la vitalidad del Espíritu.

La cuidada celebración fue enriquecida con el coro de los ETAYS que entonó cantos apropiados para acompañar los diferentes momentos del rito.

La Iglesia, que acaba de remodelar su iluminación y algunos detalles de ornamentación, lució esplendorosa y ayudó a crear un clima interior de encuentro con el Señor.

Enhorabuena a los confirmados por este nuevo paso que los hace adultos en la comunidad de los discípulos del Maestro Jesús.

  • Eucaristía vocacional – 3 de julio de 2017

Retiro Tafira oct (3)

David Melián Castellano junto a Javier Castillo, sj

Dios ha querido bendecir a la Compañía de Jesús con dos vocaciones canarias: Francisco Javier Pérez de Obanos y David Melián Castellano. Estos dos jóvenes, llenos de vida y de ilusión, se han dejado seducir por el Maestro Jesús de Nazaret y, si Dios quiere, en breve entrarán al noviciado de la Provincia de España de la Compañía de Jesús en Donostia/San Sebastián.

Antes de marchar a Loyola, casa natal de San Ignacio, a realizar su última etapa de discernimiento, la familia ignaciana se reunió en torno al altar de la Iglesia de San Francisco de Borja, en Las Palmas de Gran Canaria, para orar por ellos y manifestarles su cariño y amistad. David, en la momento de la homilía, nos compartió su testimonio vocacional:

“Cuando Javier me pidió que diera un breve testimonio de mi proceso vocacional, muchos sentimientos, recuerdos y emociones se agolparon en mi mente. Desde luego, este no podía ser un testimonio cualquiera, pues tampoco lo es el auditorio ni el templo por lo mucho que significan para mí. Por eso, les pido disculpas de antemano si me emociono o si salto de un acontecimiento a otro sin mucha coherencia.

Como decía, éste tiene pretensión de ser un relato breve, así que más que en los hechos y fechas concretas, me gustaría centrarme en la parte vivencial de esta experiencia, que es la que realmente importa.

La historia de mi vocación está marcada por la resistencia aunque, afortunadamente, tenemos un Dios infinitamente paciente que no se cansa de esperar. Si bien la idea o el sentimiento de llamada a la vida religiosa llevaba tiempo presente en mi vida, insistía en resistirme y siempre encontraba una buena excusa para posponerla: ya me lo plantearé cuando termine lo que estoy haciendo; cuando termine la carrera quizás; ya total…después del máster o cuando finalice mi primer contrato…y así seguía posponiendo el planteamiento indefinidamente.

Sin embargo, llegó un momento en que los acontecimientos se impusieron y la fuerza de los hechos (la enfermedad de una persona cercana) me hizo plantearme algunas cuestiones importantes como el sentido de lo que por aquel entonces estaba haciendo o el para qué o para quién estaba viviendo.

Fue en unos Ejercicios en Casa Manresa, en Tenerife, donde finalmente se me acabó la fuerza de resistencia y me rendí para dejar que fuera Dios –y no yo- quien llevara las riendas. Había sido un fin de semana frío y tormentoso desde el viernes pero en una breve tregua (apenas 15 minutos) que la naturaleza nos brindó, con el Teide como telón de fondo, mi acompañante me dirigió unas palabras que nunca olvidaré: ¿ves el Teide? si quieres llegar a la cima, tienes que empezar a caminar. Puede ser que encuentres baches y tengas que sortearlos; en algunos tramos el camino puede ser arduo y angosto; incluso puede ser que pierdas las fuerzas al llegar a la Orotava y tengas que dar la vuelta, pero lo único seguro es que sin ponerte a caminar, nunca podrás alcanzar la cima.

Y así me puse en camino, igual que María en el evangelio de Lucas (1, 39-40), que al narrarnos la visita a su prima dice: “se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel”. En eso consiste el prenoviciado, en un camino. Un camino que no siempre es fácil, que tiene sus momentos arduos y de soledad, miedos o inseguridades, pero, sin duda, un camino que ha sido precioso recorrer.

En este tiempo no solo he tenido oportunidad de conocer mejor la Compañía y colaborar con algunas de sus obras sino también de coincidir con personas maravillosas y de compartir vida y experiencias con muchas de ellas. Este periodo de discernimiento es, básicamente, un encuentro personal con Jesús: poner todas las cartas sobre la mesa, todo lo que somos, y con humildad y sinceridad tratar de ver qué quiere Dios para nosotros.

En el Evangelio de hoy se nos invita a creer sin ver, a no tener miedo. En mi caso, el encuentro con el otro me ha ayudado mucho a creer sin ver. El testimonio de tantas vidas entregadas, desgastadas por los demás, como la de Geña y su labor en Villa Teresita, la de Javier en el Servicio Jesuita a Refugiados y ahora al frente del Centro Loyola, la de Lucas en Radio ECCA, la de Javi Montes en la frontera de Nador y tantos otros que con su ejemplo se convierten en sacramento vivo y me han alentado en los momentos más complicados.

Pero también el encuentro personal con ese otro que sufre en sus propias carnes las injusticias: presos a los que la sociedad margina y no es capaz de brindar una segunda oportunidad; personas en exclusión social que luchan cada día por salir adelante; niños que, a pesar de tener historias personales muy duras, son capaces de regalarte una sonrisa cada tarde. Precisamente ellos, los favoritos, me han permitido tocar las heridas de Cristo y meter la mano en su costado.

Para mí, consagrar la vida es atreverse a soñar un mundo distinto, y entregarla. Pero a veces, como Tomás, yo también dudo y me dejo llevar más por la cabeza que por el corazón. Por eso le pido al Señor que me dé fuerzas para ofrecer un sí sin reservas, un sí como el de María, que respondió a su llamada con una entrega total, donándose a sí misma.

Estos próximos días, los cuatro prenovicios, Javier, Pablo, José María y yo, nos reuniremos en Loyola. Allí nos jugamos mucho. Nos pondremos delante del Señor para intentar confirmar su voluntad para nuestras vidas. Por eso les pido que, sin en algún momento se acuerdan, recen por nosotros.

Y termino con una cita de Isaías que creo resume tanto mi propio proceso vocacional como el de mis otros tres compañeros: ‘Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Y respondí: Aquí me tienes, mándame a mí’”

  • Celebración del Perdón en el Año Jubilar de la Misericordia

El 4 de marzo, en la Iglesia de San Francisco de Borja, tuvimos la “celebración del perdón” en el marco de la iniciativa del Papa Francisco “24 horas para el Señor”. Os compartimos, si puede ayudar, las pautas que seguimos en la celebración.

INTRODUCCIÓN

Año de la MisericordiaLa Cuaresma de este Año Jubilar, nos invita el Papa Francisco, sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios. ¡Cuántas páginas de la Sagrada Escritura pueden ser meditadas en las semanas de Cuaresma para redescubrir el rostro misericordioso del Padre! Con las palabras del profeta Miqueas también nosotros podemos repetir: Tú, oh Señor, eres un Dios que cancelas la iniquidad y perdonas el pecado, que no mantienes para siempre tu cólera, pues amas la misericordia. Tú, Señor, volverás a compadecerte de nosotros y a tener piedad de tu pueblo. Destruirás nuestras culpas y arrojarás en el fondo del mar todos nuestros pecados (cfr 7,18-19).

En esta celebración, con la que nos sumamos a la iniciativa “24 horas para el Señor”, vamos a reconocer nuestra realidad de pecadores y, mirando el amor del crucificado, pedirle la gracia de la conversión. Solo Él nos puede dar el auténtico perdón. Solo Él puede crear en nosotros un corazón nuevo para celebrar la Pascua en espíritu y verdad.

CANTO:  Misericordiosos como el Padre

Bienvenidos a esta celebración. El Padre Dios nos acoge ahora. A decir verdad, Él ya nos estaba esperando antes de que nosotros decidiésemos venir. El perdón que nos otorgará en la celebración ya lo tenía decidido en su corazón. Oremos en silencio. Él siempre escucha.

Señor, que eres justo y clemente con quienes te invocan.

Tú conoces nuestros pecados y nuestras injusticias;

Tú sabes también la disposición que tenemos para cambiar,

pues conoces nuestros buenos deseos.

Escucha nuestra oración y danos la gracia de volver a Ti,

por medio de una conversión y reconciliación sinceras.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo,

en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

PRESENTACIÓN DEL SÍMBOLO

Ponemos en el centro de nuestra celebración la imagen de “Jesús crucificado”. Es para que la miremos intensamente. Una mirada, ante todo, arrepentida, una mirada agradecida, una mirada de fe.

CANTO: La misericordia del Señor…

LECTURA DEL EVANGELIO DE JUAN 3,13-17

Nadie ha subido al cielo si no es el que bajó del cielo: este Hombre. Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado este Hombre, para que quien crea en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca, sino tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.

ORACIÓN PARA PREPARAR LA CELEBRACIÓN DEL PERDÓN

Queremos ahora revisar nuestra vida, renovar nuestra justicia y pedir perdón, celebrando así la misericordia de Dios.

Siempre, al rezar el “YO CONFIESO” pedimos perdón diciendo: “PORQUE HE PECADO MUCHO DE PENSAMIENTO, PALABRA, OBRA Y OMISIÓN”, pero quizá rara vez nos detenemos un poco a pensar en lo que estamos diciendo.

 He pecado mucho de pensamiento

Pensamiento

  • Nuestra mente siempre está trabajando, pero depende de nosotros si tenemos pensamientos creativos u ociosos…
  • ¿Cuántas veces pensamos una cosa, pero decimos o hacemos otra…?
  • ¿Cuántas veces, con el pensamiento, ofendemos a Dios y al prójimo, aunque externamente no aparentemos nada…?
  • ¿Cuántas veces juzgamos mal al prójimo pobre, indigente, inmigrante, excluido?
  • ¿Cuántas veces perdemos el tiempo por estar pensando en tantas cosas que no nos llevan a nada bueno, sino que, por el contrario, nos incitan al mal…?

Por eso, pensemos en silencio para sentir verdadero arrepentimiento y poder decir con todo el corazón:

PERDÓNAME, DIOS BUENO Y MISERICORDIOSO.

He pecado mucho de palabra

Palabra

  • Pensemos en las malas palabras, dichas, sobre todo, con coraje y odio, con el fin de insultar o herir a los demás…
  • Pensemos en las críticas, las murmuraciones y el juicio destructivo que hacemos de nuestro prójimo…
  • Pensemos en las veces que nos rebelamos contra Dios y hablamos mal de Él, o incluso llegamos a blasfemar…
  • Pensemos en tantas conversaciones inútiles…
  • Pensemos en las mentiras y en las excusas que inventamos…

En fin, pensemos en silencio en todo lo que pecamos a través de nuestras palabras, para sentir verdadero arrepentimiento y decir con todo el corazón:

PERDÓNAME, DIOS BUENO Y MISERICORDIOSO.

CANTO: Hoy vuelvo de lejos

He pecado mucho de obra

Obra

Todas nuestras obras que van en contra del amor a Dios, y del amor y la justicia al prójimo, son los pecados que tenemos que reconocer, para arrepentirnos.

  • Las envidias y los egoísmos…
  • El rencor y la venganza…
  • El no cumplir con nuestras obligaciones como esposos, padres, hijos o hermanos…
  • Las infidelidades a los compromisos propios del estado de vida…
  • El no querer trabajar o estudiar o hacerlo a medias…
  • El no cumplir con nuestras obligaciones como ciudadanos, no ejerciendo nuestros derechos ni buscando verdaderamente el bien común…
  • El no cumplir nuestras obligaciones como cristianos y cristianas…
  • En fin, todas nuestras obras contra la justicia, contra la caridad, contra el proyecto del Dios de la Vida.
  • Tantas y tantas cosas que hacemos y ofenden a Dios y a nuestros hermanos…

Por eso, entremos en nuestra conciencia, revisemos nuestras actitudes y nuestros hechos, para arrepentirnos y decir con todo el corazón:

PERDÓNAME, DIOS BUENO Y MISERICORDIOSO

He pecado mucho de omisión

“Yo no mato, ni robo, ni le hago mal a nadie…” solemos decir. Pero debemos también preguntarnos: “Y el bien que pude haber hecho… ¿por qué no lo hice?”

Omisión

  • Esa palabra de aliento que no dije…
  • Ese consejo que no di por vergüenza o por miedo…
  • Esa vez que me callé y no defendí a alguien ante una situación de injusticia…
  • Esas veces que no quise comprender a los demás, ni escucharlos, ni ayudarlos…
  • Esas buenas obras que dejé de hacer por comodidad…
  • Ese buen ejemplo que no di…
  • Todas esas veces que “pude” pero “no quise” …

Pensemos, pues, muy en serio, en todo el bien que hemos dejado de hacer, pues ese es el grave pecado de OMISIÓN…  Sintamos un verdadero arrepentimiento y digamos con todo nuestro corazón:

PERDÓNAME, DIOS BUENO Y MISERICORDIOSO

INVITACIÓN A LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DEL PERDÓN

ACCIÓN DE GRACIAS

El sacramento de la reconciliación nos ofrece la vida de Cristo. Nos hemos acercado y hemos mirado a Cristo benigno y humilde, que entregó la vida para el perdón de los pecados. Con gozo le damos gracias por su perdón y misericordia.

CANTO:  El Alfarero

Versión para imprimir – Celebración Penitencial 2016

Cantos – Cantos celebración del Perdón 2016

 

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