• Oración del 20 de junio de 2019

EN TODO AMAR Y SERVIR

PARA COMENZAR…

GratitudCada año de vida que se va trae uno nuevo, pero algunas veces queda la sensación de que no alcanzamos a agradecer todo lo vivido. O de tener la posibilidad de exprimir el jugo de muchas situaciones del año y que tienen un valor significativo para la vida. Alguno podrá decir que no fue un año significativo, otro que resultó el más importante de su vida hasta entonces. Lo cierto es que siempre hay cosas para agradecer o encontrarles el sentido. Cumpleaños, eventos, sucesos, logros, festejos, despedidas, viajes, encuentros, partida de seres amados, llegada de nuevos miembros a la familia, nuevas relaciones, crisis, estudios, éxitos laborales, crecimientos, decisiones, fracasos… En fin, una lista interminable de situaciones habitó nuestro calendario y merece la pena detenerse en algún momento para considerarlas.

Es posible preguntarse ¿por qué hacer un balance?

Porque nos ayuda a ejercitar la memoria que es el ‘músculo’ más atacado por nuestra cultura. Los que pierden la memoria viven quejándose de todo y malhumorados, amargados con la vida porque creen que todo se les debe y nada se les pide. La tecnología y las redes sociales viajan a una velocidad indescriptible y logran entretenernos de tal modo que lo que fue importante en su momento, al poco tiempo resulta tan lejano y distante que hasta pareciera que nada tiene que ver con nosotros. Así nuestra capacidad de memoria se fragmenta hasta desaparecer. Por eso ejercitarse en recordar lo vivido en el año puede ser un buen camino para la felicidad.

Porque volver sobre lo vivido trae un nuevo sentido a las cosas y nos permite descubrir muchos porqués a lo que nos pasa. El gran secreto del sentido espiritual de una vida es que logra concatenar todo y darle razón de ser, incluso a aquellas cosas que en su momento parecían absurdas.

Porque quien no se da cuenta de lo que ha recibido nunca podrá saber aquello que es capaz de dar. Aquí hay un punto clave para la existencia humana. Si no estamos preparados para recibir no pensemos que podremos ofrecer algo de nosotros mismos. Aquello de lo que nos nutrimos nos configura, nos hace ser lo que somos. Es importante descubrir qué hemos recibido este año para entrar en sintonía con aquello que le fuimos entregando a los que nos rodean con el desgranarse de los días. Y aquí resultan los agradecimientos más profundos y las peticiones de perdón que restablecen la vida y los vínculos.

PARA NUESTRA ORACIÓN

De la Palabra de Dios

De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaría y Galilea. Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: “¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!” Al verlos, les dijo: “Id y presentaos a los sacerdotes.” Y resulta que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió alabando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le dio las gracias. Era un samaritano. Dijo entonces Jesús: “¿No quedaron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios, sino este extranjero?” Y añadió: “Levántate y vete; tu fe te ha salvado.”    Lucas 17, 11-19

Siguiendo a San Ignacio

El “Tomad y Recibid” de Dios

Saber mirar tanto bien recibido, lo que Dios ha hecho por mí:

  • Dios da y se da en sus dones. Nuestra vida es la historia de la fidelidad de Dios con nosotros.
  • Dios habita, permanece en sus dones para que lo encontremos: habita en la naturaleza y en la Historia.
  • Dios desciende, para subirnos hasta Él. Desciende hasta el pesebre y la cruz.
  • Dios trabaja en los corazones humanos, en nuestro propio corazón, en las culturas y en las tradiciones religiosas. Nos invita a colaborar con Él y a trabajar con el Hijo.

Nos sentimos amados: la mirada agradecida nos hará “sentir y gustar” que nuestra vida está empapada por el amor gratuito de Dios. Somos “seres recibidos” de Él.

Nuestro “Tomad y Recibid”

El agradecimiento pone en marcha nuestro “amor de respuesta”; pero éste es también un don: amar con el mismo amor que Él nos tiene.

Saber responder: le pedimos que el “saber mirar” nos lleve a “en todo amar y servir”

Saber amar como Dios ama: le pedimos que nuestro “amor de respuesta” esté en sintonía con el amor que Él nos tiene. Y, por tanto:

  • Que cuando demos, nos demos
  • Que habitemos la realidad (sin escapismos), aunque ésta sea dolorosa; y que nos entreguemos totalmente en el servicio.
  • Que sepamos “descender” y no buscar compensaciones que nos asciendan.
  • Que nuestro amor trabajoso sea el de una colaboración con el trabajo del Padre y la misión del Hijo.

PARA COMPARTIR

Agradecer es el prometedor comienzo de una vida de servicio y entrega a los demás. Pedimos con San Ignacio conocimiento interno de tanto bien recibido para que, reconociéndolo, pueda en todo amar y servir.

Tomamos un trozo de papel con la leyenda GRACIAS y expresamos, libremente, aquello que nos mueve a dar gracias a Dios.

PARA TERMINAR…

¡Exulta!

Si tienes mil razones para vivir,

si has dejado de sentirte solo,

si te despiertas con ganas de cantar,

si todo te habla

–desde las piedras del camino

a las estrellas del cielo,

desde las luciérnagas que se arrastran

a los peces, señores del mar–,

si oyes los vientos

y escuchas el silencio,

¡exulta!

El amor camina contigo,

es tu compañero,

es tu hermano…

Dom Hélder Câmara

Versión para imprimir – Junio 2019

  • Oración del 16 de mayo de 2019

VIGILIA CONTRA LA HOMOFOBIA

Manos arco irisPARA COMENZAR…

Es una pena que tengamos que reunirnos para pedir que cese la homofobia. Es una pena, pero, por ahora, necesario. Es triste que en muchos países de nuestro mundo las personas sean perseguidas por su orientación sexual, en ocasiones castigadas por la ley y en otras por la sombra –más sutil, pero igualmente demoledora- de la ignorancia, la burla, el rechazo y la incomprensión. Con frecuencia escuchamos a gente buena que no tiene reparo a la hora de hacer comentarios que van desde lo condescendiente hasta lo insultante hacia las personas homosexuales. Gente que, en cuanto oye la palabra gay, le añade lo del Lobby, como si la homosexualidad fuese, ante todo, una militancia, una ideología o un grupo de interés; en lugar de ser la condición de muchos millones de personas en todo el mundo, en todas las sociedades, en todas las épocas y en todas las situaciones sociales.

Como Iglesia también tenemos que avanzar para forjar una sociedad y una comunidad libre de discriminación y prejuicio. Se ha recorrido camino. Han cambiado algunas cosas y, cada vez, son más las voces que hablan con respeto, con ternura y con valentía frente a discursos que parecen anclados en otra sociedad y otra época. Pero hay que avanzar más. Tenemos que contribuir al reconocimiento de la radical dignidad de todas las personas en la sociedad en general y en la Iglesia en particular. Hay muchas personas homosexuales, lesbianas y transexuales que creen en Dios y que se saben parte de la Iglesia pero que en ocasiones se sienten “obligados a ver el

partido desde el banquillo”, porque se les dice que “eso es lo que hay”. No es lo que hay. No puede ser… Si de verdad creemos en el Dios que a cada uno nos ha creado únicos y diferentes. Si de verdad creemos en la radical dignidad de todas las personas, en su complejidad y su diversidad.

Basado en un texto de José María Rodriguez Olaizola, sj

PARA NUESTRA ORACIÓN

De la Palabra de Dios

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en Él: “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.  Juan 8,31-32

Un testimonio para continuar…

diversidad 1“Cada vez que hemos sido objeto de prejuicios, ofensas, insultos, violencia o discriminación solo porque nos encontrábamos en un momento de fragilidad física o emocional o por ser mujer migrante o gay, lesbiana o transexual, nos hemos sentido, frente a nuestros agresores, solos e indefensos como Jesús delante de los sumos sacerdotes y de los soldados romanos que luego lo condenarían y matarían. El ejemplo que Jesús nos ha dejado es un ejemplo de perdón, no de venganza hacia sus verdugos, no oponiendo resistencia alguna sino acogiendo hasta el último momento a las personas que le habían hecho daño. Pura locura, locura evangélica es el ejemplo de Jesús y lo que nos invita a hacer el apóstol Pablo cuando nos exhorta a bendecir a los que nos insultan y nos maltratan. Rezar y esperar para que estas personas puedan abrir su corazón al amor y puedan aprender a amar en vez que odiar o agredir.

Cuantas veces, sin embargo, hemos sido nosotros, al interior de la sociedad o de nuestras comunidades cristianas, los que juzgamos, alejamos y, con indiferencia, ignoramos la violencia hecha al migrante, al homosexual, al bisexual, a la mujer, al transexual que estaba cerca y, en vez de ayudar o acoger, hemos ignorado o alejado por estar llenos de prejuicios y de miedos. Debemos aprender a abrir la puerta de nuestro corazón y de nuestra comunidad, salir a su encuentro y dejar que sean ellas y ellos quienes nos cuenten sus historias, sin juzgar, compartiendo sus sufrimientos y poniéndonos a su lado; caminando con ellas y ellos para superar los miedos y las dificultades… las de ellos y las nuestras porque todas y todos podemos ser perseguidos y perseguidores de nuestras hermanas y hermanos, aunque tan solo sea con la indiferencia y el prejuicio.”

Reflexiones de Elena y Enrico publicadas en la revista parroquial “Insieme” (Juntos) de la Unidad Pastoral de Santa María de los Ángeles de Reggio Emilia (Mayo 2017)

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

¿Acojo con amor, cariño, misericordia y comprensión a las personas LGTBI?

¿Acojo con misericordia y comprensión mi propia orientación sexual?

¿Qué llamada de Dios siento frente a esta realidad tan actual y presente?

PARA COMPARTIR

El Cirio Pascual significa el triunfo de la vida, de la luz sobre la tiniebla. Enciendo una vela y comparto la llamada que siento de Dios para vivir la realidad de la diversidad sexual en mi vida y en mi entorno.

PARA TERMINAR…

Salmo 55: Yo siempre confío en Dios

Dios mío, no me des la espalda; presta oído a mi oración. ¡Atiéndeme! ¡Respóndeme! Estoy angustiado y no encuentro paz.

Me asusta oír los gritos de los malvados enemigos que me oprimen. No solo se enojan conmigo; para colmo, me persiguen.

Siento que el corazón se me sale del pecho; el miedo a la muerte me domina. Estoy temblando de susto; ¡realmente estoy espantado!

¡Quisiera yo tener alas y volar como paloma hasta un lugar tranquilo! Me iría muy lejos de aquí: ¡me iría a vivir al desierto!

¡Buscaría refugio y me pondría a salvo de los que me atormentan! Dios mío, destruye sus planes; no los dejes ponerse de acuerdo.

En la ciudad solo veo sangre y violencia; dentro de sus murallas reinan día y noche, la intriga y la maldad; el engaño y la opresión dominan en todas sus calles.

 

¡Amigo mío, hasta tú me has ofendido! Tú, que eres igual que yo, Tú, que eres como mi hermano y que ibas conmigo al templo. Si otro me hubiera insultado, lo podría soportar; si otro me hubiera humillado, podría esconderme de él.

Yo, por mi parte, voy a pedirle ayuda a Dios; ¡Él habrá́ de salvarme! Mañana, tarde y noche, no dejaré de rogarle; ¡Él habrá de escucharme!

Mucha gente me ataca, pero Él me rescatará; me hará salir sano y salvo de la lucha que ahora libro.

Dios, el rey eterno, humillará a mis enemigos. Son gente que nunca cambia ni sabe honrar a Dios; amenazan a sus amigos y nunca cumplen sus promesas.

Dentro de ellos solo piensan en pelear. Sus palabras son amables y suaves como la mantequilla; ¡son más suaves que el aceite, pero más cortantes que un cuchillo!

Mi amigo, te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preocupa; ¡Él te dará su apoyo! ¡Dios nunca deja fracasar a los que lo obedecen! ¡Por eso siempre confío en Él!

Versión para imprimir – Mayo 2019

  • Oración del 21 de marzo de 2019

LA MIRADA DE DIOS

Zaqueo“Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía VERLE, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y, para alcanzar a verle, se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús. Al llegar allí, Jesús MIRÓ hacia arriba y le dijo: –Zaqueo, baja enseguida porque hoy he de quedarme en tu casa. Zaqueo bajó aprisa y con alegría recibió a Jesús. Al VER esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor: –MIRA, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más. Jesús le dijo: –Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido”.

Lucas 19, 1-10

Tres miradas

Jesús MIRÓ hacia arriba: Es una mirada que busca, que se interesa por ver a una persona en medio del gentío. Jesús quiere que se sienta mirada, se sienta reconocida, se sienta perdonada. Le mira y se autoinvita a su casa delante de todos. Zaqueo necesita de Jesús y Él lo sabe y le ofrece su ayuda. Lo mira con ternura porque es una persona necesitada de perdón. Es una mirada salvadora, llena de esperanza, llena de nuevas posibilidades: tú puedes hacerlo, tú puedes cambiar, dentro de ti hay una persona buena… es, en definitiva, una mirada que llama a la conversión. El cambio que se produce tras el encuentro con Jesús porque Él lo mira y lo ve de una forma diferente, de una forma que antes nadie lo había visto.

Quería conocer a Jesús, pero no conseguía VERLE: Zaqueo estaba lleno de intenciones, pero el trajín cotidiano no le permitía ver a Jesús. Había otras cosas que le apartaban de su deseo de conocer a Jesús: su día a día, su egoísmo y su avaricia le impedían conocer al Señor, lo tenían cegado. También la multitud le impedía ver a Jesús.

Echando a correr, se adelantó y, para alcanzar a VERLE, se subió a un árbol: Zaqueo siente que el deseo de conocer a Jesús es fuerte, por eso corre y salva los obstáculos para poderlo ver… se sube a un árbol, pero a escondidas porque no se siente seguro. Se siente Indigno, se siente pecador. Quiere verlo, aunque sea desde la distancia.

MIRA, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más: La mirada de Jesús provoca su cambio. Solo ha bastado una mirada para que Zaqueo cambie de vida, se reconozca como pecador, pero también como una persona amada y salvada. Ha visto que alguien le ha tendido su mano, que alguien, aun sabiendo cómo es y a qué se dedica, le ha brindado su cariño y ha querido pasar el tiempo con él, ha querido ir a su casa a compartir su mesa. Todo esto le incita al cambio, a devolver lo que había robado; no porque Jesús se lo pida, sino porque él se da cuenta de que ha estado obrando mal y le nace del corazón devolver con creces lo que había robado. Tiene una segunda oportunidad y quiere dar la mejor versión de sí mismo.

Al VER esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador: La multitud, que había impedido a Zaqueo ver a Jesús, aparece ahora criticando. No entienden cómo Jesús va a casa de un pecador. Cómo pudiendo elegir a cualquiera de ellos, todos muy dignos, elige a un cobrador de impuestos, a una persona impura.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL…

  1. ¿Cómo ME MIRO? ¿Con ternura, con exigencia, con amor…?
  2. ¿Cómo MIRO a las personas más cercanas?
  3. ¿Cómo MIRO a mis compañeros de “fatiga”?
  4. ¿Cómo enseño a MIRAR a los que Dios va poniendo en mi vida?
  5. ¿Cómo reacciono ante la MIRADA de los otros?

PARA COMPARTIR… 

Mirada de Jesús

  • ¿Cómo te mira Jesús? ¿Qué suscita en ti esa mirada?
  • ¿Qué impedimentos pones a los demás para que puedan ver a Jesús?
  • Trae al corazón los rostros de las personas a las que has mirado como Jesús y les has provocado un cambio, un cuestionamiento sobre su forma de vivir y de estar en el mundo.

PARA TERMINAR…

MIRARME DESDE TI 

Mírame Tú, Jesús de Nazaret.

Que yo sienta posarse sobre mí

Tu mirada libre,

sin esclavitud de sinagoga,

sin exigencias que me ignoren,

sin la distancia que congela,

sin la codicia que me compre.

Que Tu mirada se pose

en mis sentidos, y se filtre

hasta los rincones inaccesibles

donde te espera mi yo desconocido,

sembrado por Ti desde mi inicio,

y germine mi futuro rompiendo en silencio

con el verde de sus hojas,

la tierra machacada

que me sepulta y que me nutre.

Déjame entrar dentro de Ti,

para mirarme desde Ti,

y sentir que se disuelven,

tantas miradas propias y ajenas

que me deforman y me rompen.

Benjamín González Buelta, sj

Versión para imprimir – Marzo 2019

  • Oración del 21 de febrero de 2019

CONVERSABA CON ELLOS

Ordinario 3 B“Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos”.  Lucas 24,13-15

En este pasaje el evangelista retrata la necesidad de los dos viandantes de encontrar un sentido a los acontecimientos que han vivido. Resalta la actitud de Jesús que se pone a caminar con ellos. Jesús resucitado desea caminar junto a cada joven, acogiendo sus anhelos, aunque se hayan visto decepcionados, y sus esperanzas, aunque sean inadecuadas. Jesús camina, escucha, comparte.

Escuchar y ver con empatía

El valor de la escucha

La escucha es un encuentro de libertad, que requiere humildad, paciencia, disponibilidad para comprender, empeño para elaborar las respuestas de un modo nuevo. La escucha transforma el corazón de quienes la viven, sobre todo cuando nos ponemos en una actitud interior de sintonía y mansedumbre con el Espíritu. No es pues solo una recopilación de informaciones, ni una estrategia para alcanzar un objetivo, sino la forma con la que Dios se relaciona con su pueblo. En efecto, Dios ve la miseria de su pueblo y escucha su lamento, se deja conmover en lo más íntimo y baja a liberarlo (cf. Ex 3,7-8). La Iglesia, pues, mediante la escucha, entra en el movimiento de Dios que, en el Hijo, sale al encuentro de cada uno de los hombres.

Los jóvenes desean ser escuchados

Los jóvenes están llamados continuamente a tomar decisiones que orientan su existencia; expresan el deseo de ser escuchados, reconocidos y acompañados. Muchos sienten que su voz no es considerada interesante ni útil en el contexto social y eclesial. En varios ámbitos se observa una escasa atención a su grito, en particular al de los más pobres y explotados, así como la carencia de adultos dispuestos a escuchar y capaces de hacerlo.escucha

La escucha en la Iglesia

En la Iglesia no faltan iniciativas ni experiencias consolidadas mediante las que los jóvenes pueden hacer experiencia de acogida y escucha, y hacer oír su propia voz. Sin embargo, la comunidad eclesial no siempre sabe mostrar de modo evidente la actitud que Jesús resucitado tuvo con los discípulos de Emaús, cuando, antes de iluminarles con la Palabra, les preguntó: “¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?” (Lc 24,17). A veces predomina la tendencia a dar respuestas preconfeccionadas y recetas preparadas, sin dejar que las preguntas de los jóvenes se planteen con su novedad y sin aceptar su provocación.

La escucha hace posible un intercambio de dones, en un contexto de empatía. Esto permite que los jóvenes den su aportación a la comunidad, ayudándola a abrirse a nuevas sensibilidades y a plantearse preguntas inéditas. Al mismo tiempo, pone las condiciones para un anuncio del Evangelio que llegue verdaderamente al corazón, de modo incisivo y fecundo.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL…

 ¿Qué valor le das a la escucha en tu vida?

¿Escuchas escuchando o escuchas elaborando tu respuesta?

¿Qué valor le das a la palabra de los jóvenes en tu vida?

¿Qué valor le da el mundo adulto a la voz de los jóvenes?

La Iglesia, ¿ha escuchado como es debido a los jóvenes?

PARA COMPARTIR…

¿Qué actitudes podemos poner en práctica para fomentar la escucha activa y empática en nuestras relaciones personales, comunitarias y eclesiales?

PARA TERMINAR…

Pregoneros y profetas

Cuando pase el mensajero

que no me encuentre dormido,

afanado en otras metas,

indiferente a su voz.

Que no sea su relato

semilla que el viento barre

o luz que a nadie ilumina.

Cuando pase el mensajero

que no le vuelva la cara

para esquivar su propuesta.

Se presentará en un libro,

en un verso,

o será estrofa de un canto

que me envuelva.

Vendrá, tal vez, en un amigo,

en un hombre roto,

o en el pan partido.

Le abriré la casa,

pondré en juego el corazón

y escucharé, con avidez,

sus palabras.

Y entonces

me cambiará la vida.

   José María Rodríguez Olaizola, sj

Versión para imprimir – Febrero 2019

  • Oración del 17 de enero de 2019

ARRUPE… UN HOMBRE DE ORACIÓN

arrupe 1

Mi Catedral

(Extracto tomado de las notas íntimas del P. Arrupe escritas a lo largo de 1981)

 Un Lugar…

¡Una mini-catedral! Tan sólo seis por cuatro metros. Una capillita que fue preparada a la muerte del P. Janssens, mi predecesor, para el nuevo general… ¡el que fuese! La Providencia dispuso que fuera yo. Gracias al que tuvo esa idea: no pudo haber interpretado mejor el pensamiento de este nuevo general.

El que planeó esta capillita quizá pensó en proporcionar al nuevo inquilino un sitio más cómodo, más reservado para poder celebrar la Misa sin ser molestado, para no tener que salir de sus habitaciones para visitar al Santísimo Sacramento.

¿Qué valor le das al lugar de la oración?

En el que suceden muchas cosas …

Quizá no se apercibió de que aquella estancia diminuta iba a ser fuente de incalculable fuerza y dinamismo para toda la Compañía, lugar de inspiración, de consuelo, de fortaleza, de… ¡estar!, de que iba a ser la «estancia» del ocio más actuoso, donde no haciendo nada, ¡se hace todo! ¡Como la ociosa María, que bebía las palabras del Maestro, mucho más activa que Marta, su hermana! Donde se cruza la mirada del Maestro y la mía…, donde se aprende tanto en silencio.

¿Dedicas algún momento a tomar conciencia de lo que ha pasado en la oración?

Pero, fundamentalmente, un lugar para el Encuentro…

El general iba a tener siempre, cada día, al Señor pared por medio, al mismo Señor que pudo entrar a través de las puertas cerradas del Cenáculo, que se hizo presente en medio de sus discípulos, que de modo invisible iba a estar presente en tantas conversaciones y reuniones en mi despacho.

La llaman la capilla privada del general. ¡Es cátedra y santuario, Tabor y Getsemaní, Belén y Gólgota, Manresa y La Storta! Siempre la misma, siempre diversa. ¡Si sus paredes pudieran hablar!

¿Tu oración, es de encuentro o de monólogo?

Con quien nos revela su programa…

Cuatro paredes que encierran un altar, un sagrario, un crucifijo, un icono mariano, un cuadro japonés, una lámpara. No se necesita más… Eso es todo: una víctima, una mesa sacrificial, el «vexillum crucis», una Madre, una llama ardiente que se consume lentamente iluminando y dando calor, el amor expresado en un par de caracteres japoneses: Dios-amor.

Expresa un programa de vida: de la vida que se consume en el amor, crucificada con Jesús, acompañada de María, ofrecida a Dios, como la Víctima que todos los días se ofrece en el ara del altar.

Muchas veces durante estos últimos años he oído decir: «¿Para qué las visitas al Santísimo, si Dios está en todas partes?». Mi respuesta, a veces tácita, es: «Ciertamente no saben lo que dicen; no hay duda de que Dios está en todas partes, pero venid y ved dónde el Señor habita: ésta es su casa».

«El Maestro está ahí y te llama». Aquí brota espontáneamente el «Señor, enséñanos a orar… explícanos la parábola» (Mateo 13, 36). Oyendo sus palabras, se comprende la expresión del entusiasmo popular: «Jamás un hombre ha hablado como habla este hombre», o el de los apóstoles: «¿Adónde vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna». Y se entiende por experiencia el valor del «estar sentado a sus pies escuchando su palabra».

En tu momento personal, ¿qué te está revelando Dios?

Y nos entrega su vida como alimento…

En esta catedral se celebra el acto más importante de toda la vida cotidiana: la Misa. Cristo es el verdadero y sumo Sacerdote, el Verbo hecho hombre. Es divino caber en lo pequeño y no caber en el Universo: cabe en ese sagrario, pero no cabe en el universo.

La Eucaristía… ¿es culmen y centro de tu vida?

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL…

Orar es…

  • Salir del sueño en que a veces vivimos para hacer una lectura creyente de la historia y despertar para vivir la vida que Dios nos revela.
  • Hablar con Dios sobre la vida, sobre mi vida.
  • Diálogo y encuentro: Mirar que me ama y que le amo.
  • Es una experiencia que nos llama a salir de nosotros mismos para darnos a los demás.
  • Dejarnos transformar… es Efectiva
  • Es afectiva: “No el mucho saber harta y satisface al ánima, más el sentir y gustar de las cosas internamente”. EE 2
  • Es fundamentalmente un acto de ESCUCHAR.

PARA COMPARTIR…

Piensa dos palabras que puedan resumir tu experiencia de oración, de encuentro con Dios en tu vida cotidiana…

PARA TERMINAR…

Ponme con tu Hijo

Adviento 4 CTú, Madre, has sido
la que influiste más en tu Hijo. Tú fuiste la única
que comunicó al Verbo su cuerpo para ser encarnado.

Tu mano, suave,
llena de amor indecible,
fue formando aquel hombre
que había de llevar
una vida de trabajador humilde,
y que, después de vivir pobremente la vida de apóstol,
se ofreció desnudo
sobre el ara de un leño áspero, símbolo de la ignominia.

Ayúdanos, Madre,
y fórmanos como otro Jesús.

Tú puedes hacerlo
de un modo muy especial:
la mano de madre es insustituible: no se ha inventado,
ni el hombre podrá inventar jamás con toda su técnica,
ningún sustitutivo
para la mano y el corazón
de una madre.

Te lo pido, Señora:
«Muestra que eres Madre». Ponme con tu Hijo
y hermano mayor mío, Jesús.

Versión para imprimir – enero 2019

  • Oración del 20 de diciembre de 2018

ACTITUDES PARA PREPARAR LA NAVIDAD

Navidad 2018“Llegó diciembre con su alegría, mes de parranda (fiesta) y animación…”. Esta frase, tomada de una canción popular colombiana, puede ayudarnos a definir con cierta claridad el ambiente que se vive en la mayoría de nuestras ciudades y pueblos con ocasión de la temporada navideña. Diciembre es un mes esperado y preparado desde finales de octubre: las plazas de las ciudades se empiezan a llenar de luces de colores, de árboles adornados, de belenes originales y de no pocas imágenes de Papá Noel. El comercio, por su parte, se frota las manos porque, si todo sale bien, las ventas tendrán durante este mes un repunte significativo. ¡Todo está preparado!

Tú, como creyente… ¿estás preparado para celebrar el nacimiento de Jesús en tu corazón?

EVANGELIO

La gente le preguntaba: «Entonces, ¿qué debemos hacer?» Él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.» Vinieron también publicanos a bautizarse, que le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?» Él les respondió: «No exijáis más de lo que os está fijado.» Le preguntaron también unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» Él les contestó: «No hagáis extorsión a nadie; no hagáis denuncias falsas y contentaos con vuestra paga.»

                                                                                                          Lucas 3, 10-14

Primera actitud: compartir lo que somos y tenemos…

La gente le preguntó a Juan, “¿qué hacemos?” El, sin ningún titubeo les dijo: “El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo”.

En la sociedad de la abundancia, en la que se dice que el desperdicio de alimentos de Europa podría alimentar a varios países de África, la solidaridad y la austeridad compartida son algunas de las mejores formas para preparar la irrupción del Niño Pobre de Belén en nuestro mundo. La Navidad es un tiempo propicio para que las luces y los cánticos festivos se traduzcan en vida compartida con aquellos para quienes diciembre es un mes más en el calendario.

Segunda actitud: artesanos de la justicia…

Los cobradores de impuestos le preguntaron a Juan: “Maestro, ¿qué hacemos nosotros?” La respuesta es tajante: “No exijáis más de lo establecido”.

En esta hora de la humanidad, en la que vivimos con unos índices de inequidad escandalosos, trabajar y apoyar la construcción de una cultura de la justicia es otra forma maravillosa de preparar la llegada de Jesús. La justicia no reparte limosnas ni se consuela con repartir a cada cual lo que le corresponde. La justicia tiende puentes y allana caminos para que ninguna persona quede al margen de cuanto necesita para vivir dignamente.

Tercera actitud: autoridad para servir…

“¿Qué hacemos nosotros?” La respuesta de Juan para los militares fue “No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie…”

Otra actitud que prepara al mundo para percibir la presencia de Jesús es la de la autoridad entendida como servicio y como un elemento necesario para favorecer el ejercicio de la ciudadanía a todas las personas sin distingo de razas, credo, orientación sexual o condición sociopolítica.

Cuando la autoridad se ejerce desde la búsqueda del bien propio se pervierte y hace a sus actores más proclives a los abusos de poder. Los ciudadanos, que dan su voto de confianza a los líderes políticos, económicos o religiosos, tienen derecho a exigirles transparencia y excelencia ética. Quienes ejercemos algún tipo de liderazgo no nos podemos aprovechar de la confianza que se nos ha otorgado para abusar de los más débiles y, si lo llegásemos a hacer, ser valientes y honestos para reconocer el error, resarcir el daño y, si fuese del caso, someternos a la justicia.

 PARA EL MOMENTO PERSONAL.

¿Qué actitudes debo propiciar en mi corazón para preparar la celebración de la Navidad?

¿Qué actitudes debo promover en mi entorno para abrir un espacio al Niño que va a nacer?

Navidad es época de regalos… ¿qué regalo te darías, darías a tu familia y darías a la comunidad en nombre del Niño Pobre de Belén?

PARA TERMINAR…

Tú nos alegrarás el alma,

nos harás fecundos,

nos aliviarás las enfermedades,

ensancharás nuestro corazón,

nos quitarás los miedos con tus sonrisas.

Impulsarás nuestros sueños,

llenarás de amor el vivir diario,

magnificarás las pequeñas ternuras,

nos invitarás a amar cada día más,

dispondrás nuestras manos

al servicio ante tu fragilidad.

Tú pondrás sosiego en nuestros ritmos,

llenarás de PAZ nuestras luchas,

pintarás de novedad nuestras rutinas,

nos convertirás en niños ante tu mirada

y tu pequeñez desnuda.

Sólo esperarte, hacerte un hueco,

ya nos exige, nos invita, nos complica,

nos interroga, nos compromete

y, desde hoy, nos trae una nueva VIDA,

que no es tal si no se ENTREGA.

Adaptado

Versión para imprimir – Diciembre 2018

  • Oración del 16 de noviembre de 2018

La oración de este mes ha sido diferente. Hemos disfrutado de un encuentro íntimo con Jesús a través de las composiciones de Geña Benítez Morales, Religiosa de Villa Teresita.

Geña, colaboradora habitual de los “Encuentros de oración en clave ignaciana”, junto con sus compañeras Ana María y Rosa, han entregado su vida durante muchos años a acompañar a las mujeres más vulnerables en el sector de La Isleta. Ahora, cuando su Congregación cierra su presencia en la isla después de 44 años, les decimos adiós con un corazón agradecido y con la certeza de que allá donde estén, su corazón estará siempre al servicio de los últimas, de los preferidas de Dios.

La oración – concierto de ayer ha sido el último regalo de Geña a esta Casa del Centro Loyola que recibimos con emoción y compartimos con todos.

Texto de las canciones – Noviembre 2018

  • Oración del 18 de octubre de 2018

EL TESORO DE TU VIDA

El tesoro escondido

Nota: tomada de la oración propuesta por Mag+

Nos preparamos para orar: Señor, aunque no te vea; incluso aunque no te sienta, yo sé que estás conmigo y me amas.

Abrimos el corazón y la mente: Imagínate en un día de tu vida cotidiana, un día normal: lo que haces, lo que te mueve, las personas con las que te relacionas, etc.

Mira también un encuentro de Jesús con la multitud que escucha con atención su mensaje… entre ellos estás tu, ardes en deseo de acoger su Palabra.

Le pedimos al Señor su gracia para este momento: Señor Jesús, tú deseas que todos los jóvenes se encuentren contigo, sean como sean o estén como estén; y que experimenten que seguirte es el Tesoro que da la Alegría plena a sus vidas. Ayúdanos a vivir y contagiar que Tú, Jesús, eres el Tesoro que da Vida.

PARA NUESTRA ORACIÓN

De la Palabra de Dios

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla. Les explicó muchas cosas con parábolas: El reinado de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo.

Mateo 13, 1-3. 44

Una historia que seguro conocemos…

“Siempre me he jactado de ser una persona de pocas necesidades. Considero la sabiduría y el estudio de la Ley como mi verdadero tesoro más que la posesión de bienes y mi conducta intachable de fariseo ha constituido siempre mi orgullo. Movido por mi ansia de progresar en el saber, fui a visitar a aquel maestro de Galilea de quien todos hablaban, pero lo hice de noche porque algunos fariseos murmuraban sobre él y quería evitar que mi visita desatara comentarios negativos. Siempre he tratado de mantener mi nombre a salvo de dudas o de sospechas sobre mi honor.

Mi entrevista con Jesús no discurrió como esperaba: yo iba buscando un intercambio de opiniones entre sabios, algún progreso en el saber que nos enriqueciera a los dos y por eso me desconcertó aquel planteamiento suyo en torno a “nacer de nuevo”. Como no era eso lo que yo venía buscando, me escabullí en la noche con una molesta sensación de inquietud. De todos modos, seguí de lejos sus idas y venidas y continué informado de las cosas que hacía y decía. Algunos dichos suyos me parecieron muy hermosos, como la parábola del hombre que encontró un tesoro y lo vendió todo para hacerse con él.

Por eso me parecía una obcecación ver a mis compañeros fariseos empeñados en difamarle e incluso tramando una conspiración contra él. En una ocasión sentí que debía levantar la voz en su defensa y lo hice en la reunión del Sanedrín. Era consciente de que estaba arriesgando mi prestigio y por eso adopté un tono de moderada prudencia, pero a pesar de ello experimenté un doble desprecio: el de quienes me escuchaban y el mío propio a causa de mi cobardía.

Una extraña angustia se instaló en mí a partir de ese momento y viví con tensa expectación los preparativos de aquella Pascua: en mi interior rogaba a Dios que el Maestro no subiera a Jerusalén, porque se cernían ya sobre él sombríos presagios. Sin embargo, él subió, lo prendieron de noche y comenzó su juicio mientras yo permanecía encerrado en mi casa. Dentro de mí luchaban dos hombres: el fariseo Nicodemo aferrado convulsamente a sus viejas ideas, saberes y prestigio, y otro hombre desconocido para mí, consciente en lo más hondo de que había encontrado un tesoro y tendría que venderlo todo si quería conseguirlo.

Al atardecer de la víspera de la fiesta, antes que sonara el sofar que anunciaba el comienzo del Sábado más solemne del año, tomé la decisión y una misteriosa tranquilidad se apoderó entonces de mí: salí de mi casa, fui a comprar cien libras de perfume y me dirigí con decisión hacia el montecillo donde crucificaban a los condenados.

Cuando llegué a la puerta de la muralla, me detuve un instante sabiendo que, si la atravesaba y me acercaba a aquel hombre maldito que colgaba de un madero, mi vida ya nunca volvería a ser la misma.

Sentía un desgarramiento en mis entrañas, como si una vida nueva, aprisionada en la matriz de mi pasado, estuviera empujando para salir fuera de lo conocido y hasta entonces poseído. Supe que aquel promontorio rocoso donde estaban clavadas las cruces era el campo que escondía el tesoro y sentí que aquel hombre crucificado entre otros dos, ejercía sobre mí una poderosa atracción más fuerte que todas mis resistencias.

Crucé la puerta de la muralla y me acerqué llevando mis perfumes. Estaba vendiéndolo todo para poseer el tesoro. Estaba naciendo de nuevo.”

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

¿He descubierto un tesoro en mi vida? ¿Qué hago con él? ¿Cómo ayudo a otros a descubrirlo?

¿Experimento dentro de mi a un “Nicodemo” vergonzoso y cobarde para anunciar y defender a Jesús y su misión? ¿Experimento la lucha de mi “Nicodemo” con la del “desconocido” que encuentra el tesoro?

¿Qué “todo” he vendido y qué “campo he comprado”?

TIEMPO PARA COMPARTIR

Parábola del Tesoro escondido

 

¿Cuál es tu tesoro?

¿Qué eres capaz de dejar para tener tu tesoro?

PARA TERMINAR…

Oración MAG+S Sínodo para RRSS

Versión para imprimir – Octubre 2018

  • Oración del 17 de mayo de 2018

APOYO

ApoyosHemos entrado en mayo. El curso ya toca su fin, estamos llenos de tareas y con deseos de un merecido descanso. Es una época en la que todo gira alrededor del cierre de los procesos que hemos tenido entre manos y, podemos caer en la trampa, de difuminar o no ver a las personas que nos han rodeado durante todo el año. Ante tanta tensión y tanta responsabilidad surge la necesidad de un cambio radical de actitud que nos ayude a ver que solos no llegamos, que necesitamos de los otros.

Sentimos la necesidad de encontrar apoyo en las personas que están más cerca de nosotros y agradecemos cuando descubrimos que ese amigo o amiga ya se está encargando de que estemos lo mejor posible, sin tener que pedírselo. Pero, aparte de ser la época de cierre del curso, mayo es el mes de una figura que a veces pasa desapercibida para muchos, el mes de María. Desapercibida si no nos damos cuenta del claro ejemplo de comprensión, confianza y ayuda que ella es. Ejemplo de un apoyo incondicional, tanto en los momentos buenos como en los difíciles.

Dediquemos esta oración a reconocer todos los apoyos que tenemos día a día y que a veces pasan inadvertidos y a reflexionar sobre nuestra responsabilidad de ser apoyo para otros.

PARA NUESTRA ORACIÓN

De la Palabra de Dios

Los padres de Jesús subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, fueron allá según era la costumbre. Terminada la fiesta, emprendieron el viaje de regreso, pero Jesús se había quedado en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta. Ellos, pensando que él estaba dentro del grupo, hicieron un día de camino mientras lo buscaban entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.

Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados.

—Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? —le dijo su madre—. mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados.

—¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de mi Padre?

Pero ellos no entendieron lo que les decía. Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió junto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón. Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente. Lucas 2, 41-52

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

¿Qué personas han sido apoyo en los momentos importantes de mi vida?

¿Cómo me siento cuando los tengo cerca?

¿En que qué momentos he necesitado un apoyo y no lo he encontrado?

¿Cómo me he sentido?

¿Estoy en actitud de ser apoyo?

TIEMPO PARA COMPARTIR
Post it

¡Cuántos nombres hay

en nuestro corazón!

CONCLUSIÓN

Miles de personas pasan por la vida, pero solo unas pocas se quedan en la mente, o mejor aún…en el corazón. Estamos en este mundo por y para algo, nada es casualidad, sino causalidad. Todo lo que se hace ya estaba escrito. Lo que tenemos que hacer para que nuestro paso por la vida no sea solo un nombre o un número de identidad, es tratar de ser una persona que se recuerde, de dejar una enseñanza, hacer que se nos recuerde por las buenas obras que hemos hecho, por la ayuda desinteresada a nuestros hermanos…

PARA TERMINAR…

A María

María en oraciónDios te salve María

llena eres de gracia

el Señor es contigo;

bendita tú eres

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto

de tu vientre, Jesús.

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros,

pecadores,

ahora y en la ahora

de nuestra muerte.

Versión para imprimir –  Mayo 2018

  • Oración del 19 de abril de 2018

YO QUIERO SER ESA LUZ

Luz para los demás

 PARA COMENZAR…

Aquí estoy, Señor. Con el espíritu de haber resucitado. Contento. Pero tampoco todo es perfecto, no te vayas a creer. Me ha dado mucha fuerza esta Pascua compartida con otros. Encontrar esa fuerza partiendo de la debilidad, encontrarte cuando parecía que no había nada. Sentirte más cerca. Y quiero cerrar fuerte los ojos, para poder acordarme de todo, para no olvidar los mil detalles que me han acercado a Ti. Para que, cuando las cosas vayan mal, pueda volver a cerrarlos… y encontrarte de nuevo cerca. Pero ahora que me siento con fuerzas, quiero ir un poco más allá. Quiero hacerme consciente de que usas mis manos, mis abrazos, mi sonrisa, mi vida… para dar luz a los demás. Esa luz que me iluminó en la noche de Pascua.

PARA NUESTRA ORACIÓN

De la Palabra de Dios

Jesús respondió: “¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.”  Juan 11, 9-10

 Un cuento para continuar…

Había una vez un niño pequeño que quería conocer a Dios. Sabía que había que hacer un largo viaje hasta donde Dios vivía, por lo que preparó una mochila con panecillos y un puñado de zumos de fruta y emprendió ilusionado el camino.

Cuando había recorrido casi tres manzanas, se encontró con una viejecita que estaba sentada en el parque observando las palomas. El niño se sentó junto a ella y abrió su mochila. Estaba a punto de beberse un zumo, cuando se dio cuenta de que la viejecita parecía hambrienta. Entonces le ofreció un panecillo. Ella lo aceptó muy agradecida. Su sonrisa era tan bella que el niño quiso verla otra vez. Le ofreció entonces un zumo. Y de nuevo ella volvió a mostrar su hermosa sonrisa. El niño estaba encantado.

Ambos se quedaron allí toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos dijo palabra alguna.

Cuando empezó a oscurecer, el niño estaba cansado y se levantó para irse a su casa. Antes de haber dado unos pocos pasos, se dio la vuelta, corrió hacia la viejecita y le dio un abrazo. Ella le obsequió con su mayor y más hermosa sonrisa.

Cuando el niño abrió la puerta de su casa, su madre, sorprendida por la felicidad que mostraba, le preguntó por la causa. Él le contestó:

– He comido con Dios. ¿Y sabes qué? ¡Ella tiene la más hermosa sonrisa que he visto en mi vida!

Mientras tanto, la viejecita, también muy feliz, regresó a su casa. Su hijo, asombrado por la paz que irradiaba su rostro, le preguntó:

– Madre, ¿qué hiciste hoy que te ha hecho tan feliz? Ella contestó:

– Comí panecillos en el parque con Dios. ¿Y sabes qué? Es más joven de lo que esperaba…

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

¿Reconozco la luz de la Pascua en mí?

¿A dónde me siento llamado a llevar esa luz?

PARA COMPARTIR

El Cirio Pascual significa el triunfo de la vida, de la luz sobre la tiniebla. Enciendo una vela y comparto aquellos lugares o situaciones a los que Dios me llama a iluminar con la luz de la Pascua que habita en mí.

PARA TERMINAR…

Ayúdame, Señor

Ayúdame, Señor,

a ser luz para los demás.

A que mis ojos puedan ser los tuyos.

A que mi abrazo transmita tu fuerza.

A que mi sonrisa te acerque a los otros.

A que mis manos lleven tus caricias.

A que mis pies abran caminos hacia Ti.

A que mi presencia deje entrever,

aunque sólo sea por un rato,

la parte de mi vida que Tú habitas.

Ayúdame, Señor,

A ser luz para los demás.

Versión para imprimir – Abril 2018

  • Oración del 15 de marzo de 2018

DESANESTESIAR EL CORAZÓN

Corazón

PARA COMENZAR…

La Cuaresma es un tiempo para mirar. Es un tiempo para convertir la mirada al modo de la de Jesús, para fijarnos en lo que vivimos, para ser conscientes de aquellas cosas que forman parte de nuestra vida.

La Iglesia nos propone el ayuno. Un ayuno que tiene que ver con la mirada, con mirarnos a nosotros mismos. El ayuno, puede ser quizás, la práctica de mirarnos con más compasión. O con quitarnos de nosotros aquella mirada que nos destroza por dentro. Que nos hace daño. Que nos impide ser nosotros mismos.

La otra propuesta es la limosna. Dar lo que tenemos; no lo que nos sobra, se nos recuerda. Pero dar limosna tiene que ver con cómo miramos a los que tenemos al lado. Tiene que ver con regalar al otro una mirada de consuelo, de acogida, de sonrisa. Una mirada que transmita en este tiempo que la Vida con mayúscula es posible.

Y cómo no, la propuesta por excelencia para este tiempo es la oración. Dejar resonar dentro de cada uno la pregunta ¿Y tú, desde dónde miras?

Lo que se nos propone para este final de la Cuaresma es que seamos capaces de mirar desde Dios, para descubrir su mirada en cada hermano y aprender nosotros a mirar como Dios mira… porque una mirada suya, bastará para convertirnos y creer en el Evangelio, para ser una Buena Noticia.

PARA NUESTRA ORACIÓN

Estamos desorientados, ya no estamos atentos al mundo en el que vivimos, no nos importa.

La cultura que nos lleva a pensar en nosotros mismos nos hace insensibles a los gritos de los demás; nos hace vivir en burbujas de jabón, que son hermosas, pero no son nada, son la ilusión de la vanidad, de lo temporal, de la indiferencia hacia los demás, e incluso lleva a la globalización de la indiferencia. Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de los demás, no nos concierne, no nos importa, ¡no es nuestro negocio!

Nos cerramos en nuestro propio bienestar, que lleva a la “anestesia del corazón”.

De la Palabra de Dios

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. Mateo 22, 37-40

Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si se destruye o se pierde a si mismo? Lucas 9, 25

RENUEVAME

Renuévame, Señor Jesús

ya no quiero ser igual

renuévame, Señor Jesús

pon en mi tu corazón.

Porque todo lo que hay dentro de mi

necesita ser cambiado Señor

porque todo lo que hay dentro de mi corazón

necesita más de ti.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

¿Soy insensible a los gritos de los demás? ¿Me he acostumbrado a su sufrimiento? ¿Vivo en una hermosa burbuja de jabón que me aísla de la realidad? ¿Tengo el corazón anestesiado?

¿Soy capaz de mirar desde Dios? ¿De descubrirlo en la mirada de cada hermano? ¿Qué es lo que hay dentro de mí que necesita ser renovado?

PARA COMPARTIR

Cierra los ojos y contempla tu realidad desde el corazón. Visualízate relacionándote con todo aquello que te rodea. Piensa en la familia, los amigos, los compañeros, el vecino, el prójimo, en Dios…

En nuestra vida somos testigos de mucho sufrimiento y dolor. En ocasiones, ya sea por ignorancia o por falta de atención, lo causamos sin querer. Otras, como si no fuera con nosotros, pasamos de largo…

En el centro de la capilla hay un recipiente con agua, Esa agua representa a Jesús, siéntete libre de levantarte y hacer un gesto de renovación.

PARA TERMINAR…

BENDICE MIS MANOS

Señor, bendice mis manos

para que sean delicadas y sepan tomar

sin jamás aprisionar,

que sepan dar sin calcular

y tengan la fuerza de bendecir y consolar.

Señor, bendice mis ojos

para que sepan ver la necesidad

y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra;

que vean detrás de la superficie

para que los demás se sientan felices

por mi modo de mirarlos.

Señor, bendice mis oídos

para que sepan oír tu voz

y perciban muy claramente

el grito de los afligidos;

que sepan quedarse sordos

al ruido inútil y la palabrería,

pero no a las voces que llaman

y piden que las oigan y comprendan

aunque turben mi comodidad.

Señor, bendice mi boca

para que dé testimonio de Ti

y no diga nada que hiera o destruya;

que sólo pronuncie palabras que alivian,

que nunca traicione confidencias y secretos,

que consiga despertar sonrisas.

Señor, bendice mi corazón

para que sea templo vivo de tu Espíritu

y sepa dar calor y refugio;

que sea generoso en perdonar y comprender

y aprenda a compartir dolor y alegría

con un gran amor.

Dios mío, que puedas disponer de mí

con todo lo que soy, con todo lo que tengo.

                         Sabine Naegeli

Versión para imprimir – Marzo 2018

  • Oración del 15 de febrero de 2018

CUARESMA: Aligerando el peso de la cruz que llevará Jesús

Camino en el desiertoMás que una comida diferente, dar una limosna para los últimos, hacer un poco más de oración o acudir a la iglesia a que nos impongan una cruz de ceniza en la frente, la cuaresma es una oportunidad más para prepararnos, renovarnos y convertirnos en mejores personas a través de nuestros actos. Este tiempo tiene un significado especial y cada detalle que se vive durante estos días tiene una razón de ser.

La cuaresma comenzó ayer, 14 de febrero y concluirá el domingo 25 de marzo, el domingo de ramos. Echando cuentas nos quedan unos 37 días para lograr, entre todos nosotros, hacer que la cruz que cargue Jesús sea un poquito más liviana sacrificándonos y venciendo nuestras tentaciones.

PARA NUESTRA ORACIÓN

De la Palabra de Dios

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí.” […] Y respondiendo el Rey les dirá: “De verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” (Mt 25)

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. (Mt 22, 37-40)

Cuaresma

La cuaresma es ante todo un tiempo de esfuerzo y reflexión. Al igual que Jesús tuvo que afrontar sus tentaciones, nosotros estamos continuamente expuestos a un buen número de ellas. Por eso, cada uno en su desierto particular, puede decidir qué sentido darle a este período tan especial.

En fin, que todos tenemos ya una idea bastante clara de la importancia de estos días en nuestras vidas como cristianos. Por eso vamos a lanzar unas preguntas para que en presencia de Jesús podamos responderlas desde Él.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  • ¿Qué sentido le estoy dando a mi vida estos días?
  • ¿Cómo me encuentro con Jesús?
  • ¿Me identifico con él en la cuaresma?
  • Si hay algo que lastra este encuentro muy probablemente esté relacionado con alguna tentación. ¿La sabría identificar?
  • ¿Qué estoy dispuesto a hacer para vencerla?
  • ¿Con quién cuento?

PARA COMPARTIR

Queremos que la cruz de Jesús sea este año un poquito más ligera… ¿Qué estamos dispuestos a hacer como comunidad para que así sea?

Jesús carga la cruz

PARA TERMINAR…

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz.

Donde hay odio, que lleve yo el Amor.

Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.

Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.

Donde haya duda, que lleve yo la Fe.

Donde haya error, que lleve yo la Verdad.

Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;

ser comprendido, sino comprender;

ser amado, como amar.

Porque es:

Dando, que se recibe;

Perdonando, que se es perdonado;

Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

                            San Francisco de Asís

Versión para imprimir – Febrero 2018

  • Oración del 18 de enero de 2018

ESTE AÑO… TE BUSCARÉ

TE BUSCO Y NO TE ENCUENTRO

PrismáticosTe busco y no te encuentro.

¿Dónde moras? ¿Lates sin realidad?

¿Eres un mito, una ilusión,

un ansia de infinito?

Y si amaneces, ¿dónde tus auroras?

 ¿En qué tiempo sin tiempo

van tus horas desgranándose plenas?

¿Nunca el grito humano dolor

quiebra el bendito silencio que te envuelve?

¿Nos ignoras?

Partículas de ti fueron llegando;

mi mar inquieto se convierte en río;

hay trinos en el aire, canta el viento.

Canta la vida toda.

Por fin siento que estés,

pero, dime, dime:

¿cuándo puedo saberte para siempre mío?

                                  Ana Inés Boning Amstrong

EVANGELIO

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Buscad el Reino de Dios y su justicia. Y lo demás se os dará por añadidura”.   Mt 6, 33

TE BUSCARÉ…

Desde la duda… Cuando no sienta tu presencia ni tu palabra. Cuando tu Evangelio no me queme ni me emocione. Cuando la vida me apriete, y la fe se enfríe… Y, sin embargo, ahí estarás, llamando, enseñando, hablando… Te buscaré sin aferrarte nunca, descubriré de ti cosas que me harán perseguir otras más profundas… Tú solo ayúdame a buscarte, a descubrirte, a saber que tu presencia es parte de mi vida y de mi forma de estar en el mundo…

Niño con prismáticosEn medio del ruido, del ajetreo, de la vida… En medio de las prisas, del vértigo, del trabajo… En medio de las voces, de los cantos, de tantas actividades… ¿Dónde estás, Señor? ¿Dónde estás tú que me llamas? ¿Dónde tu palabra, tu mensaje, tu Evangelio? ¿Dónde tu plan para mí? A veces no sé dónde estás, y por eso te pido que no me dejes perderte, que aprenda a buscarte, a descubrirte, a saber que tu presencia es parte de mi vida y de mi forma de estar en el mundo…

Con pasión… porque tu Evangelio me cautiva y me intriga, porque a veces se me hace nuevo, aunque otras veces me suene a lo de siempre. Porque tu mensaje de hermandad, de justicia, de misericordia, de servicio, de amor, me seduce… y por eso quiero conocerte más, quiero tenerte más, quiero ser un poco más tuyo. Te busco porque de todas las llamadas que se me hacen desde tantos sitios, es tu Evangelio lo que me cautiva. Porque es tu Palabra la que me llega hondo… y porque intuyo que lo que tú quieres de mí es lo que verdaderamente le puede dar sentido a mi vida.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

Te he buscado en tantos sitios…

Te veo en la fuerza de ese pueblo que no se quiere rendir

En la sonrisa del niño que no para de reír

En el agua o en la tierra

En un beso

Niña con lupa

o la amistad

En la risa o en el llanto

La mentira o la verdad

La victoria o el fracaso

La esperanza o la ilusión

En la vida o en la muerte

En un cuadro o una canción

Y tendré que decir

Que te veo hasta en el viento.

Piensa en un momento en el que has sentido a Dios: escribe la fecha.

Piensa en una persona en quien has visto a Dios: escribe su nombre.

Piensa en un lugar donde has encontrado a Dios: escribe su nombre.

PARA TERMINAR…

SALMO DEL SEGUIMIENTO

Iré detrás de ti,

si tú vienes a mi

buscando horizontes

más amplios para volar.

Iré a enseñar a todos

que tú eres libertad,

que solo en ti se encuentra

Caminante

el manantial,

la felicidad,

la verdadera paz.

Iré siempre en tu nombre

despojado de mis cosas,

buscando en la noche,

sediento de tu amor.

Iré a decirles a todos

que tú eres alegría,

la eterna oferta

de un amor total.

Iré a buscar camino

detrás de cada lucha,

donde los hombres sufren

su llanto y soledad.

Iré si tú me llamas

a ser siempre tu amigo

sin importarme nada,

pues tú eres mi caminar.

Iré diciendo a todos,

iré contando siempre,

iré entre los hombres

gritando la verdad.

Versión para imprimir – Enero 2018

  • Oración del 16 de noviembre de 2017

MI MISIÓN

Un día caminaba por el campo, cuando vi a un hombre bastante anciano que estaba cavando un pozo. Intrigado, me acerqué a él para preguntarle qué estaba haciendo. “A mí siempre me gustaron las nueces”, me contestó. “Hoy llegaron a mis manos las nueces más exquisitas que probé en mi vida, así que decidí plantar una de ellas”.

NogalMe entristecí al pensar que ese pobre hombre, a tan avanzada edad, jamás llegaría a probar una de esas nueces. “Disculpe, amigo”, le dije. “Para que un nogal dé frutos deben pasar muchísimos años, y dada su edad, es muy probable que cuando este arbolito de sus primeras nueces, usted ya haya muerto hace mucho. ¿No ha pensado que tal vez sería más provechoso para usted sembrar tomates, o melones o sandías, que le darán frutos que usted sí podrá saborear?”.

El hombre me miró un instante en silencio, durante el cual, no supe si sentirme muy sagaz por mi observación o muy estúpido. Tras unos segundos que me parecieron horas, finalmente me contestó: “Toda mi vida me deleité saboreando nueces cosechadas de árboles cuyos sembradores probablemente jamás llegaron a probar. Cuando de nueces se trata, no le corresponde a quien siembra el ver los frutos. Por eso, como yo pude comer nueces gracias a personas generosas que pensaron en mí al plantarlas, yo también planto hoy mi nogal, sin preocuparme de si veré o no sus frutos. Sé que estas nueces no serán para mí, pero tal vez tus hijos o mis nietos las saborearán algún día.”

Y entonces me sentí muy pequeñito y egoísta por pensar solo en mí. Desde ese día, me dediqué a plantar nogales.

EVANGELIO

“Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y alaben a vuestro Padre que está en los cielos.”

                                     Mateo 5, 13-16

AGUA

El agua es imprescindible para la vida y forma parte de nuestro cuerpo. Nuestra vida es como el mar: unos días brilla el sol y todo está en calma, y otros días se levanta la tormenta y parece que nunca se acaba.

MISIÓN

Nosotros somos como un barco navegando en medio de la inmensidad.

PIEDRAS

En este trayecto nos encontramos piedras y obstáculos que nos dificultan llegar a nuestra meta, a nuestra misión.

REMOS

Por otro lado, también encontramos remos que nos ayudan a avanzar.

FARO

En medio de este mar, siempre encontramos esa llama de Dios que nos guía, aunque a veces no sepamos verla.

Faro 1

PARA EL MOMENTO PERSONAL.

¿Cuál es tu misión? Pon un nombre a tu barco, el nombre de tu misión.

¿Cuáles son esas piedras que te hacen perder el rumbo? Piénsalo.

¿Cuáles son tus remos? ¿En qué o quiénes te apoyas y encuentras puntos de referencia que te ayudan a seguir el rumbo correcto?

Y en todo esto, ¿ves la llama de Dios que sirve de faro para iluminar el camino?

PARA TERMINAR…

 Si puedo

 Si puedo hacer, hoy, alguna cosa,

si puedo realizar algún servicio,

si puedo decir algo bien dicho,

dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo arreglar un fallo humano,

si puedo dar fuerzas a mi prójimo,

si puedo alegrarlo con mi canto,

dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo ayudar a un desgraciado,

si puedo aliviar alguna carga,

si puedo irradiar más alegría,

dime cómo hacerlo, Señor

                             Grevnille Kleiser

Versión para imprimir – Noviembre 2017

  • Oración del 19 de octubre de 2017

LLAMANDO A DIOS

Llamando a Dios

Al empezar el curso todo son planes… Agendas, programas. El calendario se llena de fechas. Uno mismo piensa bastante en lo que quiere, hace propósitos, se dice: “Este año…” Porque al final, cada curso es único, cada año es distinto, y día a día vamos creciendo. Es también una buena ocasión para desear que Dios esté presente. Eso no se programa, pero al menos se busca, se anhela, se piensa… y quizás se convierte en un grito. “Ven”.

Ven a mi vida, a los estudios, al trabajo, a los amores, a las heridas, a los encuentros, en días grises, en buenos tiempos. Ven a las búsquedas, a las preguntas, a los desvelos, a las respuestas, a la memoria, a los anhelos.

Ven a tu modo, desde muy dentro, y desde el otro, que está tan cerca o está tan lejos. Ven en palabra, ven en silencio, Sé mi ternura. Sé tú el misterio que apaga sombras, que aviva fuegos, que enciende risas, que acalla miedos. Ven a mis días, que, aunque muy frágil, sé que te quiera.

SÉ MÍ LUZ: Sé mi luz, enciende mi noche (3). Mi noche, sé mi luz.

EVANGELIO: «Toda la gente intentaba tocarlo, porque salía de él una fuerza que curaba a todos». Lucas 5, 19

VEN A PONER LUZ

Ilumina cada día. Porque muchas veces ando a tientas. Porque en ocasiones me pierdo. Porque no siempre entiendo lo que me pasa. Porque habrá días en que te ignore. Porque no sé muy bien qué quieres de mí. O no sé muy bien lo que yo mismo quiero. Porque no es fácil entender tu Evangelio y vivirlo día a día. Porque a veces quiero tenerlo todo, y eso es imposible. Por todo lo que no tengo claro… Hazte luz en mi camino.

VEN A PONER GANAS

Cuando me falten los motivos. Ganas de vivir. Ganas de crecer. Ganas de creer, de aprender, de encontrarme contigo y con los otros. Cuando viva la fe desde la rutina. Cuando no me apetezca buscarte, seguirte, conocerte. O cuando tampoco brote el dejar espacio de verdad para los otros. Cuando me pueda el temor al fracaso. Cuando no sepa muy bien si me seduce tu propuesta… Que tu Palabra me dé motivos, para amar, para luchar, para vivir.

VEN A PONER PAZ

En algunas batallas que hay en el día a día. En los momentos de agobio, los de ahora o los que vengan. Si hay inquietud, relaciones difíciles, momentos malos. En las heridas que necesitan un poco de cuidado. Enséñame, Dios, a vivir con calma, con paciencia, con fe. Pon entonces en mi vida la paz que da tu Palabra. Pon la fuerza que da tu Espíritu. Pon el amor que nos das cada día a través de los otros y las otras.

PARA EL MOMENTO PERSONAL

ELEVA MIS HORIZONTES

Eleva mis horizontes y

agranda mis sueños.

Olvídame de mí,

que no diga “yo”,

que diga “nosotros”.

Pon otra mirada en mis problemas,

que viva atento a mi hermano

y así, más cerca de ti estaré.

Eleva mis horizontes

y agranda mis sueños,

ayúdame a salir,

que apasionado me lance

al mundo a caminar,

para encontrarte en los pequeños

los que no descubro entre mis muros,

y así más cerca de ti estaré.

Eleva mis horizontes

y agranda mis sueños,

pero hazme decidir,

que no haya solo palabras,

que haya realidad.

Porque Tú estás dentro del mundo,

que no me quede en cantos y en promesas,

y así, más cerca de ti estaré.

Eleva mis horizontes.

¿Dónde necesito luz este año?
¿Dónde necesito un empujón de ganas, de motivación?
¿Dónde necesito paz?

PARA TERMINAR…

Danos, Señor, tu paz

Danos, Señor, aquella Paz extraña

que brota en plena lucha

como una flor de fuego;

que rompe en plena noche

como un canto escondido;

que llega en plena muerte

como el beso esperado.

Danos la Paz de los que andan siempre,

desnudos de ventajas,

vestidos por el viento

de una esperanza núbil.

Aquella Paz del pobre

que ya ha vencido el miedo.

Aquella Paz del libre

que se aferra a la vida.

La Paz que se comparte

en igualdad fraterna

como el agua y la Hostia.

Pedro Casaldáliga

Versión para imprimir – Octubre 2017

  • Oración del 15 de junio de 2017

NUESTRO TIEMPO

Tiempo arena

PARA COMENZAR…

Ya se aproxima el verano. Algunos empezamos a dejar atrás las clases, los exámenes, los entrenamientos… y otros lo harán pronto. Si volvemos la mirada a lo que ha sido este curso puede que nos demos cuenta que hemos dedicado mucho tiempo a pensar en aquellas cosas que nos apetecía hacer o en aquellas personas con las que queríamos estar pero que, metidos en nuestro ajetreado día a día, hemos ido posponiendo. Cuántas veces hemos deseado comprometernos con algo o con alguien pero, finalmente, con la excusa o la realidad de nuestro trabajo o los estudios no lo hemos hecho. El peligro en estos casos es creer que estamos en marcha, haciendo algo pero, la realidad, es que no nos estamos moviendo ni un solo centímetro de nuestro espacio de confort.

Inmersos en el torbellino de información en el que vivimos, conectados a las noticias, eventos y a las redes sociales, que consumen el poco tiempo libre que nos queda después de estudiar, trabajar, entrenar… Posiblemente, nos hubiese gustado dedicar más tiempo a cosas que nos parecen verdaderamente importantes: pasar tiempo con la familia, acompañar a un amigo que sufre, hacer examen personal sobre nuestro momento vital, planificar proyectos de vida, hacer labor de voluntariado…

Ahora que se acerca el verano estamos ante una oportunidad. Es la ocasión para poder reconectarnos con lo esencial, con aquellas cosas que de verdad merecen la pena, nos llenan y nos dan sentido.

CUENTO

Un Experto Asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia.

Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?

Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó: ¿Está lleno?

Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes. El experto sonrió con ironía y repitió: – ¿Está lleno?

Puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.  ¿Está lleno? preguntó de nuevo.

– Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.

– Bueno, ¿qué hemos demostrado?, preguntó.

Un alumno respondió:

– Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.

– ¡No!, concluyó el experto:

– Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después.

EVANGELIO

«[…] Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?” Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto […].»    (Lc 13, 1-9)

PARA REFLEXIONAR…

PREGUNTAS PARA PENSAR

Durante este curso, ¿he dedicado mi tiempo a las cosas que realmente me importan? ¿Qué priorizo en mi día a día?

¿Qué tiempo de calidad voy invertir este verano? ¿He colocado las cosas importantes en primer lugar? ¿Qué piedras me gustaría meter primero en la jarra?

PARA COMPARTIR…

La cartulina de color VERDE representa aquellas cosas a las que queremos dar prioridad en verano y la de color AMARILLO aquellas otras que no nos parecen tan importantes.

En el momento de compartir podemos leer las cartulinas y las colocamos sobre el altar.

PARA TERMINAR…

ORACIÓN

 No te avengas a mostrarte donde te busco,

encamina mi búsqueda allí donde deseas revelarte.

No respondas al instante a mis peticiones tan pequeñas,

sorpréndelas con tu bondad sin medida y sin usura.

No me dejes satisfecho en los conceptos donde te apreso,

ábrelos al saber de ti que no cabe en mi certeza.

No recorras conmigo mis calles hasta mi meta fijada,

desvíame contigo por las veredas de tu por-venir.

No permitas que te encierre dentro de mi pecho posesivo,

distiéndeme entero y con gozo en el juego incesante de tu vida.

No me hagas caso Señor, contempla mi ser entero,

escucha mis raíces milenarias, y la ambigua claridad de mi deseo.

Escúchame en el Espíritu que vive dentro de mí ,

y me expresa dentro de ti más allá de lo que digo.

Benjamín González Buelta, sj

Versión para imprimir – Junio 2017

  • Oración del 18 de mayo de 2017

EL TIEMPO QUE SE NOS HA DADO

Actividad

Vivimos apresurados, constantemente en movimiento y sin tiempo para nada que nos aleje de la rutina diaria. Dedicamos demasiado tiempo a preocuparnos por nosotros mismos, por aquellas cosas que debemos tener, los proyectos que tenemos que realizar, los deberes por hacer e incluso por aquellos grandes viajes que ni si quiera aún hemos planeado.

La sociedad nos lleva a pensar que lo verdaderamente importante es progresar profesional y socialmente, que invirtiendo nuestro tiempo en ello podremos, en el futuro, disponer de los elementos que nos traerán la felicidad.

Pero dedicar nuestras energías enteramente a nosotros mismos nos aleja de los demás, nos hace vivir en un constante espejismo en el que el éxito es la plenitud de la vida.

No queremos perder el tiempo, debemos tener tiempo para trabajar, leer, aprender idiomas, cuidar el cuerpo, divertirnos e incluso descansar.

Pareciera que nos dedicásemos más a sobrevivir que a vivir, como si la vida no hiciera falta vivirla con los demás o que el tiempo que no fuera para nosotros nos arrebata la felicidad.

ESCUCHAMOS LA PALABRA – Mateo 6

No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?  Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?  Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis?

Buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.

CUENTO – EL PESCADOR

Un rico industrial estaba horrorizado de encontrarse a un pescador que yacía tranquilamente junto a su bote, jugando con unos niños.

– “¿Por qué no estás afuera pescando?” Le preguntó el industrial.

– “Porque ya he atrapado suficientes peces para el día”, dijo el pescador.

– “¿Por qué no atrapas unos cuántos más?”.

– “Y que haría con ellos?”.

– “Podrías ganar más dinero”, fue la respuesta del industrial. “Con eso podrías ponerle un motor a tu bote e ir a aguas más profundas y atrapar más peces. Entonces tendrías suficiente dinero para comprar redes de nylon. Éstas te traerían más peces y más dinero. Pronto podrías tener suficiente dinero para tener dos botes… quizás incluso una flotilla de botes. Entonces serías un hombre rico como yo”.

– “¿Y entonces qué haría?”, preguntó el pescador.

– “Entonces podrías disfrutar la vida realmente.”

– “¿Y…. qué crees que estoy haciendo en este momento?”, respondió el pescador.

PREGUNTAS PARA PENSAR…

¿En qué y para quién invierto mi tiempo? ¿Dedicamos tiempo a los demás? ¿Sabemos tener tiempo para las pequeñas cosas del cada día? ¿Pierdo el tiempo en trivialidades?

¿Me centro más en sobrevivir y menos en vivir? ¿Sé qué es lo que verdaderamente merece mi tiempo? ¿Estoy malgastando mi vida?

Tiempo

COMPARTIR

Ahora que se acerca el verano tenemos más tiempo libre para dedicarlo a todas esas cosas que nuestras obligaciones cotidianas no nos permiten atender…. El verano es una gran oportunidad para pasar más rato con los amigos, dedicar un tiempo de calidad a la familia, estar con los que más lo necesitan, realizar el viaje que tanto hemos esperado, descansar, desconectar, recargar pilas…

¿Has pensado que hacer con él?  ¿Cómo vas a invertir el tiempo?  ¿Has hecho tus planes pensando solo en ti?  ¿Qué cosas podrías cambiar en tu vida para vivirla más?

PARA TERMINAR…

LA VIDA ES

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es felicidad, siéntela.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, acéptalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, participa en él.
La vida es valiosa, saboréala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, disfrútalo.
La vida es misterio, desentráñalo
La vida es una promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es una canción, cántala.
La vida es lucha, acéptala.
La vida es tragedia, arróstrala.
La vida es aventura, atrévete.
La vida es vida, consérvala.
La vida es suerte búscala.
La vida es demasiado preciosa, no la destruyas.

                            Santa Teresa de Calcuta

Versión para imprimir – Mayo 2017

  • Oración del 20 de abril de 2017

Y AHORA, ¿DÓNDE ESTÁS?

PARA COMENZAR…

¿Cómo podemos vivir los cristianos el gozo de la pascua cuando asistimos a una de las horas más difíciles de la historia de la humanidad?

Nos aterra la barbarie causada por la sinrazón y el odio en el Medio Oriente, en África o en los pueblos de América Latina. La pobreza en nuestras calles, el hambre, la soledad, el dolor y la injusticia…

Son los tiempos sin Dios… no porque haga grandes silencios, sino porque la gente no lo cree, no lo ve, no lo experimenta…

Y ahora, ¿Dónde está?

Una buena pregunta para ponerse a buscar. Porque esa es la primera noticia que los discípulos tienen clara: «No está aquí. Ha resucitado». Y si no está aquí, ¿dónde?

Canción: Te busco (Álvaro Fraile)

…y te busco en los rincones donde más falta está haciendo tu compañía y te echo de menos…

…aún te busco entre la gente las aceras, bancos, calles, las esquinas y te echo de menos…

y te busco entre la gente los que pasan tanta hambre los que tiritan, y te echo de menos….

…y no siempre te oigo tal vez tampoco escucho será que siempre pido y nunca sé que busco…

…y no siempre confío y no consigo creerte que si no estás conmigo es que algo hice para perderte…

Y no siempre te quiero, y no siempre eres todo,

pero si no te tengo falta algo de algún modo

Y no siempre te encuentro cuando busco en el suelo,

el cielo esta tan lejos….

PARA REFLEXIONAR…

¡Quién tenga oídos que oiga y quién tenga ojos para ver, que vea!

 “Me buscaréis, y me encontraréis, si me buscáis de todo corazón”

Jeremías 29, 13

TEXTO

A veces parece que todo es esperar, esperar a que Dios pase, inquiete, remueva las propias certidumbres. A que Dios llame, a que Dios, de alguna manera, se nos imponga. Pero ¿sabes? Hay que poner algo de nuestra parte, porque Dios no se nos va a meter a la fuerza en la vida. Y en ocasiones uno tiene que perseguirlo

PREGUNTAS PARA PENSAR

Encontrar a Dios en todas las cosas: ¿Tú buscas, en tu día, a Dios? ¿Dónde y cómo lo buscas? ¿Lo encuentras?

COMPARTIR

Creer en la resurrección no es creer en la reanimación de un cadáver, es creer que Jesús ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de la plenitud de su vida para que, en el compromiso cotidiano, nos comprometamos en la construcción de un nuevo mundo donde la vida vuelva a ser la protagonista de la historia.

 ¿Qué podemos hacer para dar los frutos que nos pide el evangelio? Vida, justicia, paz, reconciliación, verdad, transparencia, honestidad, respeto a la diversidad.

PARA TERMINAR…

Ver a Dios en la Vida

Cambia nuestra mirada,
Padre Bueno,
convierte nuestros corazones,
para que seamos capaces
de descubrir tu presencia
y las huellas del Reino,
tan cercanas y cotidianas
para el que mira la vida
con los ojos de Dios.

Cambia nuestra mirada,
para descubrir a Jesús
que vive en medio nuestro,
en el que sufre,
en el excluido,
en el marginado por la sociedad
pero amado y preferido
por el Dios del Reino.

Cambia nuestra mirada
para aprender a encontrar
las semillas de Evangelio,
que crecen en nuestra humanidad.

Abre nuestros ojos
y afina nuestros oídos,
para encontrar tus caminos
y escuchar tus desafíos.

Ayúdanos a buscarte en la vida,
a encontrarte en la historia,
a rastrearte en lo cotidiano,
para servir a los demás,
trabajar por un mundo nuevo
y así, construir tu Reino.

Versión para imprimir – Abril 2017

  • Oración del 16 de marzo de 2017

¡DAME DE BEBER!

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PARA COMENZAR…

  • Te espero junto al pozo como cada día

sé que vienes a deshoras, cuando el calor asfixia

porque huyes de miradas y de toda compañía

vienes a buscar un agua que te refresque la vida.

  • Te espero junto al pozo

y como cada día

evitas hablarme por miedo a lo que diría

pues no te sientes plena, no te sientes viva

no encuentras la alegría

y te juzgas a ti misma.

  • Yo no quiero juzgarte, ni señalarte con el dedo

tengo sed de ti… y cada día, por ti espero…

levanta tu mirada porque en ella está el reflejo

del agua que deseas, del amor que esperas

y en mi… podrás beberlo.

PARA REFLEXIONAR…

EVANGELIO – Juan 4, 5 – 42

  1. La salida y la espera

Llegó a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca de la heredad que Jacob legó a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que estaba cansado de tanto andar, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Llegó entonces una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo: «Dame de beber.»

  • Vayamos con confianza hacia Jesús, sabiendo que Él ya nos espera: ha salido en busca nuestra: quiere algo de nosotros.
  • En el camino pensemos: ¿Cómo he saciado mi sed este último año? ¿Qué cántaros vacíos traigo?
  1. La sorpresa y el desenmascaramiento

«Vete, llama a tu marido y vuelve acá.» La mujer le dijo: «No tengo marido.» Jesús le respondió: «Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco, y el que ahora tienes no es marido tuyo. En eso has dicho la verdad.» La mujer replicó: «Señor, veo que eres un profeta.

  • Dejémonos sorprender por el Señor. No acudamos a Él con los planes ya “hechos”, “cerrados”.
  • Pidamos que rompa nuestros “escapismos” y “enmascaramientos”; que nos haga encararnos con nuestra verdad; y nos diga dónde tenemos “pegado” el corazón.
  1. La escucha transformadora

Contestó la mujer: «Señor, el pozo es hondo y no tienes con qué sacarla; ¿cómo es que tienes esa agua viva? ¿Te crees más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?» Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás, pues el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.»

  • Escuchemos su Palabra para que nos diga cómo tenemos que “reajustar” nuestra vida.
  • Esa escucha nos transformará como transformó a la samaritana; nos hará ver la mucha sed sin saciar que hay en nuestra vida.
  1. La sed de agua viva

Le dijo la mujer: Señor, dame de esa agua, para no volver a tener sed y no tener que venir aquí a sacarla.

  • Pidámosle: “dame de beber”, porque tenemos “sed de Ti” (Sal 42,3) y Tú puedes convertir nuestro corazón -reseco como tierra árida (Sal. 63,2)- en un manantial del que brotará agua viva (Jn 7, 37-38) y sacie definitivamente nuestra sed (Jn 4,14).
  • En realidad, es el encuentro de dos “sedientos”.

5.  El encuentro contagioso

La mujer, dejando su cántaro, corrió al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» Salieron del pueblo y se encaminaron hacia él.

  • Ese encuentro nos hará abandonar nuestros cántaros vacíos y agrietados (Jr. 2,13), porque ya serán inútiles, al haber encontrado al verdadero Amor.
  • Y nos impulsará a correr desde Jesús hacia nuestros “paisanos sedientos”, con un corazón limpio y refrescado, para comunicarles: “He conocido al Señor”; e invitarles a hacer la misma experiencia de beber del agua que sale del costado del Señor (Jn. 19,34), que es “el Salvador del mundo” (Jn 4,41).

PARA COMPARTIR…

¿Con qué agua quiero llenar mis cántaros en esta Cuaresma?

¿Qué agua traigo al encuentro con Jesús que me pide “dame de beber”?

¿Cómo puedo hacer que mi encuentro con Jesús sea contagioso?

PARA TERMINAR…

Tengo sed de Ti, Señor. Tengo sed de Ti.

Tengo sed de Ti, Señor. Mi vida está sedienta de Ti.

Sedienta de tu vida, razón de mi existir…

Sedienta de tu Palabra que es verdad…

Sedienta de tu amor que sana toda vida.

Sedienta de Ti, Jesús.

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Versión para imprimir – Marzo 2017

  • Oración del 16 de febrero de 2017

LA PIEZA DE LA GRANDEZA

PARA COMENZAR…

Si no puedes ser un pino en la cima de una colina,

se maleza en el valle,

pero se maleza mejor junto al torrente.

Se arbusto si no puedes ser un árbol,

si no puedes ser camino real, se atajo,

si no puedes ser el sol, se estrella,

no vencerás por el volumen

sino por ser, el mejor de lo que seas.

PARA REFLEXIONAR…

EVANGELIO

“No se enciende un candil para taparlo con un celemín, sino que se pone en el candelero para que alumbre a todos en la casa. Brille vuestra luz ante los hombres, de modo que, al ver vuestras buenas obras glorifiquen a vuestro Padre del cielo.” Mateo 5, 15-16

CANCIÓN: PARA APRENDER

  • La solución no está en pasar

la vida restaurando

todo lo que pudo o no haber sido y no sabrás

que el problema nunca sea

el resultado

si en cuanto hiciste pusiste

tanto todo o más

  • Si se trata de brillar

que sea siempre para alumbrar

si se trata de seguir

mira el sol,

vuelve a salir

¿acaso alguna vez no ha sido así?

  • Caer para aprender

aprender a levantarse

levantarse para recuperar le fe

en un nuevo amanecer…

  • El porvenir no puede estar

en ir resolviendo

crucigramas, indecisiones,

sostenerse, aguantar o morir

  • La suerte acompaña si uno

echa el resto,

no consiste tanto en acertar

como en decidir

  • Si se trata de brillar

que sea siempre para alumbrar

si se trata de seguir

mira el sol,

vuelve a salir

¿acaso alguna vez no ha sido así?

  • Caer para aprender

aprender a levantarse

levantarse para recuperar le fe

en un nuevo amanecer

Álvaro Fraile

PREGUNTAS PARA PENSAR

“Un hombre plantó una rosa y trabajó regándola constantemente. Antes que de ella apareciese algún indicio, la examinó y vio el capullo que en breve abriría, mas notó espinas sobre el tallo y pensó…

‘¿Cómo puede una flor tan bella venir de una planta rodeada de espinas tan afiladas?’

Entristecido por este pensamiento, se negó a regar la rosa y antes de que esta pudiera abrirse murió.”

Y esto es lo que nos sucede a nosotros mismos.  En ocasiones nos miramos y vemos solo las espinas, los defectos, dejando que estos eclipsen e impidan mostrar nuestras cualidades…

Y cuando esto pasa, nos negamos a regar, a cultivar dentro de nosotros, sin llegar a percibir nuestro gran potencial. Sin embargo, una vez crecida la rosa, lo que verdaderamente sobresale, es su belleza, su color y su olor, pasando a un segundo plano las espinas.

A pesar de nuestras espinas, todos sabemos que contamos con un buen número de cualidades que no dudamos en mostrar en nuestro día a día, contribuyendo a que la vida de los que nos rodean, sea mejor.

¿Cómo crees que tus cualidades hacen más agradable la vida de los demás?

PARA COMPARTIR…

¿Qué cosas/cualidades tengo yo, que hacen grande a aquellos que me rodean?

Al finalizar el compartir nos unimos en oración con la famosa canción de Martín Valverde, nadie te ama como yo.

PARA TERMINAR…

Dios, dame en el día de hoy fe para seguir adelante,

dame grandeza de espíritu para perdonar,

dame paciencia para comprender y esperar,

dame voluntad para no caer,

dame fuerza para levantarme si caído estoy,

dame amor para dar,

dame lo que necesito y no lo que quiero.

Dame elocuencia para decir lo que debo decir,

haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos,

haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos,

haz de mí un instrumento de tu voluntad.

Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida,

déjame saber qué es lo que tú quieres de mí,

déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga.

Por último, anda conmigo y déjame saber que así es.

Versión para imprimir – febrero-2017

Al terminar Geña nos regaló esta bella oración.

  • Oración del 19 de enero de 2017

joven-rico

PARA COMENZAR…

… Y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre, para que lo ayuden a alcanzar el fin para el cual es creado. De donde se sigue que ha de usar de ellas tanto cuanto le ayuden a alcanzar su fin y ha de privarse de ellas tanto cuanto de él lo alejen. “

San Ignacio de Loyola [EE 1]

Somos administradores de cuanto existe:

Las cosas no tienen un fin en sí mismas, sino que están puestas en el mundo y en nuestras manos, para ayudarnos a conseguir el fin para el que hemos sido creados. No hay cosas malas. Todo lo que existe ha sido creado por Dios y es bueno. Lo que sí existe es el buen o mal uso de ellas. El criterio del buen o mal uso de las cosas será siempre: si más me ayudan o me dificultan en el caminar hacia el fin que Dios me ha puesto.

PARA REFLEXIONAR…

Es época de rebajas, se sale de una etapa consumista para entrar en otra: ¿Cómo afronto las rebajas? ¿Qué uso hago de mis cosas: el dinero, la diversión, el prestigio, la carrera, el cuerpo, la ropa, el descanso, el tiempo libre…?

“Las personas fueron creadas para ser amadas. Las cosas fueron creadas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en caos, es porque las cosas están siendo amadas y las personas están siendo usadas”

ESCUCHAMOS A JESÚS – Mateo 19

Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: En verdad os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

¿Qué actitud me invita el evangelio a adoptar frente a las rebajas?

¿Soy yo quien posee las cosas o ellas me poseen a mí?

¿Me siento de algún modo atado a mis cosas?

¿Me acercan más a Jesús y a mis hermanos y hermanas?

¿Mis posesiones están al servicio de los demás, o son solo para mí?

PARA TERMINAR…

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria,

mi entendimiento

y toda mi voluntad,

todo mi haber

y mi poseer;

Vos me lo disteis;

a Vos, Señor, lo torno;

todo es vuestro,

disponed todo a vuestra voluntad;

dadme vuestro amor y gracia,

que esto me basta.

Versión para imprimir – enero-2017

  • Oración del 15 de diciembre de 2016

PARA COMENZAR…

“Esto os servirá de señal: Encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”  Lucas 2, 12

Las dos alegrías:

oracion-diciembreEn el ser humano caben dos formas de alegría: la alegría de la posesividad y el consumo que ensordece todo lo demás y que necesita estar constantemente echando combustible en sus calderas, porque se apaga enseguida. Es una alegría excluyente. Hay otra alegría que empieza parcialmente por los de más abajo, porque solo así puede llegar a todos. Precisamente porque comienza desde los de más abajo no puede ser alegría de posesión, ni de consumo, sino alegría de esperanza.

Jesús nace pobre, ¿Cómo me preparo yo para recibirlo?, ¿Le dejo crecer dentro de mí?

Cristo nace cada día… escucha con atención.

PARA REFLEXIONAR…

“Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.” Mateo 6, 21

La relación pobreza-riqueza no es fácil para el cristiano y menos en Navidad. Los buenos propósitos de “controlar el gasto”, “hacer regalos sencillos”, proponer el “amigo invisible” de bajo coste… chocan con el entorno social y, muchas veces, con el familiar o el comunitario. Donde hay un grupo, existe la diversidad de pareceres y no siempre se puede llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes. Lo más frecuente es que alguien renuncie más que los demás, buscando un bien mayor, o que se den distintos niveles —que en ocasiones no llegan nunca a encontrarse en la forma (y en el fondo) de vivir las cosas. Quizás el brillo de los regalos que los Magos entregaron a Jesús pueda iluminar el modo de enfrentarnos a “la fiebre del oro” de nuestra cultura.

¿Qué atrae mi atención en Navidad? ¿Cómo actúo ante ello?

“… y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio en la posada”. Lucas 2, 7

Ni oro ni plata

El seguidor de Cristo es la persona del corazón atravesado por la tristeza de ver cómo la gran noticia de la Navidad convive con propuestas incompatibles con su mensaje, pero también la del corazón traspasado de amor al contemplar cómo el Señor vino a este mundo sabiendo lo que le esperaba. El pecado, la cultura consumista, la frivolidad, por tanto, nunca deberían ser impedimento para vivir la experiencia de la Navidad.

¿Dónde se respira el verdadero espíritu navideño? ¿Dónde está Jesús en Navidad?

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Morada para Tí  (Geña Benítez)

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Mi corazón te espera,

mi corazón te anhela.

Mi corazón quiere ser,

morada para Tí Señor.

Ven y nace Jesús en mí,

Ven y habita en mi corazón.

Ven Mesías, Salvador

Ven Jesús, mi Señor.

PARA TERMINAR…

DICEN OUE SE VE DISTINTO

Dicen por ahí

que si hay Dios está lejos

que el amor no funciona,

que la paz es un sueño

que la guerra es eterna,

y que el fuerte es el dueño

que silencia al cobarde

y domina al pequeño.

Pero un ángel ha dicho

que está cerca de mi

quien cambia todo esto,

tan frágil y tan grande,

tan débil y tan nuestro.

Dicen que está en las calles,

que hay que reconocerlo

en esta misma carne,

desnudo como un verso,

que quien llega a encontrarlo

ve desvanecerse el miedo,

ve que se secan las lágrimas

ve nueva vida en lo yermo.

Dicen por ahí

que si hay Dios está lejos,

pero tú y yo sabemos,

que está cerca, en tu hermano,

… y está en ti muy adentro.

José María R. Olaizola, sj

Versión para imprimir – diciembre-2016

  • Oración del 17 de noviembre de 2016

jesus-4PARA COMENZAR…

Llega el Adviento y éste debe ser toda una provocación para nosotros y para nuestro corazón que se deja seducir y deja brotar la ilusión. El Adviento que llega nos permite soñar y vivir esperanzados, se enciende en nosotros el deseo de que la vida cambie, de que sea coherente, de que corresponda a la verdad y sea más digna en la realidad que nos ha tocado.

De esto se trata, en estos días, de desenterrar el anhelo de Dios, que a veces queda sepultado por otras urgencias y prisas. Y de hacerlo de manera activa, dinámica, cada día.

PARA REFLEXIONAR…

DE LA PALABRA DE DIOS

«Me invocaréis. Vendréis a rezarme, y yo os escucharé. Me buscaréis y me encontraréis, si me buscáis de todo corazón»  Jeremías 29, 12-13

DE LA PALABRA DE LOS HERMANOS

Supongo que decir que uno espera o desea no es suficiente. Hay que buscar. Buscarte. En puentes, calles, casas, palabras, versos, silencio, personas, gestos, besos, abrazos, heridas, conversaciones, miedos; en tormentas y calmas, sueño y vigilia, de día o de noche.

Voy a buscarte, Señor. Voy a preguntarle al mundo por ti. Pero si paso cerca y me ves despistado, dame un grito.

PAUTAS PARA LA REFLEXIÓN

Siempre ha estado ahí ese anhelo, esa mirada, esa pregunta. No siempre le sé poner nombre, pero, Señor, tengo sed de ti, de justicia, de respuestas, sobre todo, de amor. De un amor radical, profundo, incondicional y eterno. Y todo eso eres tú.

En este tiempo de Adviento me recuerdas que estás viniendo, una y otra vez, a mi mundo, a mi historia, a mi vida. Y me das un toque de atención para que no me distraiga con otros anhelos que se agotan pronto, con otras hambres que nunca me satisfacen, con otros motivos que entretienen, pero no dan sentido.

Y tú te nos presentas como un niño envuelto en pañales,frágil, necesitado, pequeño…¡Ese eres Tú!Un niño que nos acerca la Viday que nos tiende los brazos diciendo: Necesito de ti.

¿Le ayudarás a crecer en ti? ¿Y a tu alrededor?

¡Ayúdale a nacer, a reavivar la esperanza, a construir el Reino!

COMPARTIR

¿Dónde y cómo le puedo yo ayudar a crecer en mí y a mi alrededor?

A TU MODO (Canción)
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 Jesús de Nazaret

Enséñame tu modo de ser

y haz que tu palabra

altere mi existencia.

Hoy quiero seguirte a ti.

Quiero conocerte como eres

tu imagen sobre mi

me cambiará.

Hoy quiero vivir

como tú vives.

Enséñame tu modo de orar.

¡Que quiera

con tu mismo querer!

¡Que diga las palabras

de tu voz!

¡Que llore

con tus lágrimas!

¡Que ría con tu risa!

¡Enséñame tu modo de amar!

Enséñame tu modo de mirar,

y haz que tu palabra altere mi existencia.

Hoy quiero seguirte a ti.

PARA TERMINAR…

CONOCERTE, SEÑOR

Conocerte, Señor,
es tener cada día un corazón
más parecido al tuyo.

Ayúdanos a conocerte mejor,
convierte nuestras falsas creencias,
derriba los ídolos que nos hacemos,
destruye las imágenes tuyas
que nos construimos
para evitar el compromiso
que significa
seguir tus palabras.

Danos coherencia
para vivir como aprendemos de ti.
Que nuestras vidas
muestren con obras concretas
qué Dios es el que conocemos,
a quién hemos entregado
nuestros esfuerzos,
en qué Dios confiamos,
a quién servimos.

Ayúdanos a conocerte mejor,
para cambiar
y caminar más cerca de ti.

Que nuestro conocimiento tuyo
sea fuente de vida, Señor,
para que sea verdadero
y de frutos de justicia,
misericordia, humildad y amor.

Versión para imprimir – noviembre-2016

  • Oración del 20 de octubre de 2016

espiritualidadPARA COMENZAR…

Hace ya un tiempo que volvimos a nuestras rutinas. Vuelta a la universidad, al trabajo, a cuidar a los nietos, al día a día, … seguramente ya tendremos la agenda a tope, repleta de compromisos, con pocos huecos que rellenar.

Al comienzo de este nuevo curso vamos a echar un vistazo a nuestro mundo más cercano y ver qué hace falta en él. Seguramente sacaremos una gran lista: le falta amor, sinceridad, honradez, cercanía, alegría, esperanza, caridad… Pero sobre todo, a nuestro mundo, le faltas tú. Sí, ¡tú!

PARA REFLEXIONAR… DONDE ESTAN TUS MANOS, SEÑOR

Cuando observo la injusticia, la corrupción, al que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse a costa del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos para defender sus derechos, me pregunto: ¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol; cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino, me pregunto: ¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir y, buscando sobrevivir, se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale su cuerpo a vender, me pregunto: ¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender, cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán tiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito, cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿DONDE ESTARÁN LAS MANOS DE DIOS?

Después de tanto preguntarme, fui yo quien preguntó a Dios:

¿Dónde están tus manos, Señor? para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor a los olvidados”, después de un largo silencio escuché una suave voz que me dijo, – Hijo, mis manos, mi mente y mi amor, están en ti, solo tienes que decidirte a comenzar.

EVANGELIO

“Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz” Lucas 8,16

PREGUNTAS PARA PENSAR

Al mundo le hace falta mucho de Dios, y  en nuestras manos está poner en el mundo aquello que necesita para ser un mundo más humano, más justo, más cristiano, más de Dios.

¿Has pensado cuánto puedes hacer con tus manos?  ¿Con tu escucha? ¿Con tu mirada? ¿Con tu sonrisa? ¿Con tu presencia?

PARA COMPARTIR…

En el centro tienes unas imágenes de la gente con la que compartes tú día a día.  La familia, los amigos, los últimos…

¿A quién te gustaría decirle; ¡Puedes contar conmigo!?

PARA TERMINAR… QUIERO SERVIRTE EN LOS DEMÁS      

Quiero servirte en los demás, Señor.
Quiero entregar mi vida
y lo mejor de mí,
para el servicio a los que me rodean.Muéstrame los caminos
de la solidaridad.
Llévame por la huella de la compasión.
Condúceme al horizonte del amor eficaz.Dame tu mano, Señor,
y guíame hacia donde me necesiten.Te ofrezco mi tiempo,
mi esfuerzo,
mis ganas de dar y de darme.Quiero seguir tu ejemplo,
ser capaz de dar todo por los otros.Quiero vivir con alegría
la fiesta del dar,
como tantos que anduvieron estos senderos y los fecundaron con sus vidas.Prepara mis manos,
mi corazón y mi mente,
para estar atento a los otros.
Para tener una mirada que sepa descubrir
tu rostro vivo en los que sufren.
Para vivir abierto a tu llamado
en los que están marginados.
Para encontrar tu presencia
en los que nadie quiere ver.Sé que te alegra
la generosidad con el otro,
la mano tendida para ayudar,
la palabra pronta para consolar,
la ofrenda de la vida
para luchar por los derechos de los demás. SeñorDios Bueno,
que quieres el bien y la vida digna para todos.
Ayúdame a servirte en los demás,
para vivir honrando tu Nombre
y construyendo tu ReinoMarcelo A. Murúa

Versión para imprimir – octubre-2016

  • Oración del 19 de mayo de 2016

Oración SJ Mayo

Pentecostés: la presencia del Espíritu

Versión para imprimir – Mayo 201

Canción: Pedimos el Espíritu

Espíritu Santo me vuelvo hacia ti te llamo y te invoco, ven y habita en mi corazón ven y habita en mi corazón.

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Palabras del Papa

“El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado. Existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo: en el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido – como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como interés personal, entre otras cosas. En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo.”

Papa Francisco. Homilía en la Solemnidad de Pentecostés 2015

Secuencia de Pentecostés

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos;

por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

Canción: Ven Espíritu de Dios

Ven, Espíritu de Dios, sobre mí, me abro a tu presencia, cambiarás mi corazón. (2)
Toca mi debilidad, toma todo lo que soy, pongo mi vida en tus manos, y mi fe.
Poco a poco llegarás a llenarme de tu luz, Tú cambiarás mi pasado, cantaré.

Del Evangelio según san Juan (20, 19-23)

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: -Paz con vosotros. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz con vosotros. Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros. Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: -Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los mantengáis les quedan mantenidos. 

Canción: Ruah

RUAH, RUAH ALIENTO DE DIOS EN NOSOTROS.
RUAH, RUAH, ESPÍRITU DE NUESTRO DIOS.

Espíritu de Dios en nosotros, derriba los muros antiguos, construye una nueva creación, levanta la ciudad de Dios.

Tu fuerza sobreabundará en la humilde pequeñez, de la raíz de una flor al sabio corazón anciano.

Nuestros mayores verán visiones y los jóvenes tendrán sus sueños, las mujeres profetizarán y al frente irán los pequeños.

La Creación entera danza y entona un alegre canto, belleza de días eternos, alabanza de nuestro amante Dios.

  • Oración del 21 de abril de 2016

Anda, levántate

Versión para imprimir – Abril 2016

PARA COMENZAR…

Hay momentos en los que todo me va bien, la vida me sonríe y me invade una sensación de que nada me puede frenar, Me siento capaz de todo.

Pero la vida, en ocasiones, me enfrenta a retos que me hacen darme cuenta que de super héroes tengo poco, de que solo no puedo. Hay momentos en los que las fuerzas comienzan a escasear, la mochila ahoga y el cuerpo experimenta esa sensación que tan poco me gusta sentir y reconocer: dolor y fragilidad.

Y es justo ahí cuando aparece mi cruz, mi muerte, donde la fragilidad y el dolor me paralizan…Cuando me siento derrotado, cuando el dolor inunda hasta la parte más pequeña de mi corazón, cuando lloras por todo y por nada, cuando me siento tan solo como un pequeño granito de arena, cuando siento tal miedo ante el abismo que mis piernas se paralizan y deciden no dar un paso más…

ESCUCHAMOS LA PALABRA…

¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: “Tus pecados son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda”?  Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados se dirigió entonces al paralítico: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Marcos 2, 9-12

Donde se pronuncia una palabra de amor; donde se hace un acto de caridad, allí Cristo vuelve a resucitar. Ferdinand Ebner

CANCIÓN – ANDA LEVÁNTATE

PETICIÓN

Señor, te pido que cada vez que caiga me recuerdes que no tengo motivos para frustrarme o enfadarme. Que tengo un gran punto de apoyo en las personas que me rodean y me quieren.  

CANTO

Caminaré hoy en tu presencia/ y sentiré que en cada paso estás/ dando sentido a cuanto me rodea/ para que en todo sienta que tú estás.


PARA NUESTRA REFLEXIÓN

¿Qué hay de muerte en mi vida? ¿Cuándo he experimentado yo parálisis?  ¿Cómo las vivo? ¿A quién/qué me agarro?

¿Qué me llena de vida? ¿Qué o quién me ayuda a levantarme? ¿Por quién/es me levanto? ¿Quién está esperando a que me levante?

PARA COMPARTIR…

Y hoy esto me habla a mí, y mucho. Y es que, cuando se cae en algo una vez, y uno consigue levantarse, a menudo piensa que es para siempre. Pero la vida puede volver a superarte y la respuesta debería estar clara: Anda, ¡levántate! ¿A quién se lo puedo decir yo?

Párate a pensar en tu día a día, en los más cercanos, los que comparten tu vida… ¿Dónde hay parálisis en mi vida? ¿Dónde estoy cuando el que sufre me ha necesitado?… ¿Quién necesita que le cante esta canción? ¿A dónde puedo llevar yo el amor?

PARA TERMINAR…

Danos, Señor,
la fuerza para la marcha,
ayúdanos a superar las dificultades,
que los tropiezos y las vacilaciones
no detengan nuestra caminada.
que no perdamos el rumbo,
que nuestra dirección sea
hacia el Reino,
que el viento nos empuje.
Sea el aliento de tú Espíritu,
presente y vivo entre nosotros.

Haz que nos mantengamos unidos,
que crezca el compromiso
de unión fraterna,
la solidaridad activa,
la oración en común,
los valores del Reino.
Queremos seguirte, Jesús,
en comunidad, tras de ti
por dónde nos muestres
que estás presente en la actualidad.

Enseñamos a ser
testigos de tu Palabra
en el mundo que nos toca vivir.
Que no escapemos a los conflictos
y desafíos de la realidad.
Que aprendamos a ser sal y luz
para los que nos rodean.

Padre Bueno, acompáñanos,
camina a nuestro lado,
no nos dejes solos, te necesitamos,
ven con nosotros.

  • Oración del 21 de enero de 2016

Misericordiosos como el Padre

Versión para imprimir – Enero 2016

Canto: Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla.

Mi historia de misericordia

La misericordia nos llega a través de nuestro encuentro íntimo con Jesús de Nazaret: “… con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios”. (Papa Francisco, MV 1). “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación” (MV 2).

Traigo a la memoria con agradecimiento aquellas experiencias personales de misericordia. ¿Dónde he sentido la misericordia que nace de Dios? ¿Cuándo me han perdonado? ¿Cuándo me han amado con mi debilidad? ¿Cuándo he sentido una mirada de amor incondicional? Vuelvo a visitar esas experiencias fundantes y vitales.

La paciencia y la misericordia aparecen en el AT para describir a Dios: “… se constata concretamente en tantas acciones de la historia de la salvación donde su bondad prevalece por encima del castigo y la destrucción”. (Papa Francisco, MV 6).

 Él perdona todas tus culpas, y cura todas tus dolencias, rescata tu vida del sepulcro, te corona de gracia y de misericordia Salmo 103, 3-4

El Señor libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y levanta al caído; el Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda; el Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados Salmo 146, 7-9

Canto: SALMO 145

 Yo te ensalzo, oh Dios, mi Rey,

tu Nombre bendeciré,

por siempre jamás, cada nuevo día,

tu Nombre por siempre alabaré.

Porque Tú eres grande, oh Dios,

insondable tu saber,

de generación en generación

tus grandes proezas narraré.

MISERICORDIOSO ES EL SEÑOR,

COMPASIVO Y GRANDE EN AMOR.

ÉL ENVUELVE TODO EN SU BONDAD,

SU TERNURA NUNCA ACABARÁ.

Que la creación cante al Señor

en acción de gracias por su amor.

y que los amigos del Señor

bendigan el Nombre de su Dios.

Fiel a su Palabra es Dios,

bueno con su creación,

su poder sostiene a quienes vacilan

a quien desfallece da vigor.

Los ojos vueltos a Ti

esperando tu favor,

abres Tú la mano, sacias el deseo

de quien su esperanza en ti fijó.

Cerca está el Señor del corazón

de quienes lo invocan de verdad,

siempre atento escucha su clamor,

libera de toda opresión.

Canto: La misericordia del Señor cada día cantaré

Llamados a ser cauces de misericordia

“Misericordia  es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados sin tener en cuenta el límite de nuestro pecado”. (MV)

 Misericordiosos como el Padre es el lema del año de la misericordia. Solo quien ha vivido la experiencia de misericordia puede mirar a los demás con la mirada misericordiosa de Dios.

Desde mi experiencia de ser “misericordioseado” por el Señor miro la realidad, aquellas realidades que me cuestan, aquellas personas que me resultan difíciles y pido al Señor que me ayude a mirar como Él, a tener sus entrañas de Padre-Madre.

“Y se puso en camino a casa de su padre. Estaba aún distante cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y le besó. El hijo le dijo: —Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: —Enseguida, traed el mejor vestido y vestidlo; ponedle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traed el ternero cebado y matadlo. Celebremos un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado. Y empezaron la fiesta”. (Lc 15, 20-24)

Oración para el año de la misericordia

Señor Jesucristo,

Tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.

Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido. Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.

Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Amén.

Francisco