El deporte es un lugar de encuentro donde personas de todo nivel y condición social se unen para lograr un objetivo común. La necesidad del otro abarca no sólo a los compañeros de equipo sino también al entrenador, aficionados, la familia, en definitiva, todas las personas hacen del deporte un catalizador de experiencias de comunidad, de familia humana. Es vehículo de formación y también medio de misión y santificación. El deporte puede abrir el camino a Cristo en aquello lugares o ambientes donde por diferentes motivos no es posible anunciarlo de otra manera.

Dar lo mejor de uno mismo en el deporte, es también una llamada a aspirar a la santidad.

Para el deportista cristiano, la santidad será entonces vivir el deporte como un medio de encuentro, formación de la personalidad, de testimonio, de anuncio de la alegría de ser cristiano con los que le rodean.

Con este preámbulo, nos acercamos a una conversación entre Alfonso Alonso-Lasheras (Fonfo)
y Javier Bailén donde nos relatan sus experiencias de fe a través del deporte.